Bebieron sangre y, con ello, inició la tormenta espiritual

Liberación Espiritual

«Conocí a un chavo que me inició en el movimiento dark. En un terreno baldío, me hicieron un ritual: me sacaron sangre y la derramaron sobre una imagen de la muerte. Me gustaba ver sangre y de continuo me cortaba. Sin embargo, a partir de eso, inició la tormenta espiritual  y  empecé a ver gente que había muerto, me hice drogadicto y no tenía paz. Solo mi fe en el Señor Jesús me libró de ese pacto que me atormentaba», Julio César Montoya.

«En un cementerio hice un pacto con Satanás, sobre las tumbas me drogué y me alcoholicé. Tiempo después me interesó la sangre, les pedía a mis amigos que me dejaran beber la suya y ellos accedían. Estaba obsesionada. En las reuniones de liberación, le puse fin a ese pacto diabólico por medio de una alianza con Dios. Desapareció todo gusto por la sangre. Hoy soy feliz y disfruto de mi vida», Rafaella Rizzo.

«Hice un pacto con la muerte y para sellarlo tuve que beber sangre de gallina y cortarme las muñecas para derramar mi sangre. Además, di como ofrenda a mi familia. Viniendo a la reunión de los viernes, superé el tormento nocturno que ese pacto me dejó. Dios me rescató de ese infierno, el pacto con la muerte fue deshecho al entregarme de lleno al Señor Jesús. Él puede darnos todo sin necesidad de rituales», Brenda Arroyo.

Tú también puedes cambiar tu historia, usando la fe en un Dios vivo y poniendo por obra la palabra de Dios, tu vida puede cambiar. Participar de las reuniones de liberación  y así como estas personas fueron liberadas, tu también puedes cambiar el rumbo de tu vida.

Ahora disfruto el sabor de la alegría

Liberación Espiritual

«Tras la muerte de mi hijo quedé muy deprimida. No había algo o alguien capaz de darme consuelo. Absolutamente todo perdió sentido para mí. Solo Dios comprendió mi tristeza y me sacó de ese pozo sin fondo, llenándome de vigor y devolviéndome la fe. Volví a sonreír y retomé mis planes», María Leonor Sánchez.

«Después de separarme de mi esposa, me desmoralicé porque no me permitía ver a mi hijo. Varios años me la pasé llorando y apenas comía. Los días me parecían tan largos… Me entregué a Dios y mi existencia tomó un nuevo sentido, también pude reestablecer la relación con mi hijo», Gerardo Delgadillo.

«Crecí sintiendo que nadie me quería, así que me llené de sentimientos dañinos. Despertar cada mañana se había vuelto algo pesado, no había algo que me motivara a luchar.Descubrí a un Dios que es amor, por lo tal ahora se que es disfrutar el sabor de la alegría y también tengo una vida totalmente diferente por que tengo paz y felicidad», Consuelo Acevedo.

 

Mi esposo y yo peleábamos

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«Incluso estando embarazada, mi esposo y yo peleábamos hasta llegar a los golpes. Se iba de la casa para alcoholizarse y, en una de esas salidas, me fue infiel. Hubo veces en las que me corrió de la casa. Pese a todo, queríamos rescatar nuestra relación, pero parecía no haber forma.

María y José 4En las noches, tenía la sensación de que animales se subían a mi cuerpo, me la pasaba en vela y llorando. La desesperación era inmensa, así que quise matarme tomando altas dosis de pastillas. No lo logré…

Una noche, mi esposo y yo vimos el programa del Centro de Ayuda Universal y decidimos ir. Al llegar, nos trataron de maravilla, eso nos inspiró confianza y seguimos acudiendo. En una reunión, explicaron que en la Campaña de Israel podíamos cambiar nuestra condición y participamos. Tal como lo dijeron, sucedió.

Mi esposo perdió el gusto por embriagarse y, por ende, nuestra relación cambió. Tenemos paz y aprendimos a amarnos. Al poco tiempo, a él se le abrieron las puertas para abrir un negocio de venta de maquillaje y bisutería. Asimismo, pudo visitar el Templo de Salomón, en Brasil, lugar que le amplió la visión para emprender más proyectos. ¡Con Dios, solo hemos ganado!».María Brindiz y José Morales

El alcoholismo destruyó mi vida

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«Empezó con una copa y así fui incrementando el consumo al grado de no poder dejarlo. Incluso yo tomaba más que mi marido. A veces hasta amanecía tirada el sillón, no me daba cuenta de cómo terminaba allí, pues bajo los efectos del alcohol me perdía.

Lo que más me afectaba es que mi hijo sufría al verme en ese estado; no era mi intención hacerle mal, pero al final lo lastimaba. Quise dejar ese vicio, muchas veces lo intenté, pero eran actos fallidos, el vicio me ganaba. Hice cuanto pu5de, acudí con brujos, me hicieron limpias… yo prometía cambiar, pero no funcionaba. Parecía imposible librarme de eso.

Cuando me acerqué al Señor Jesús, logré lo que creí imposible. No fue sencillo, tuve que perseverar en oración, obedecer la Palabra de Dios, pero lo logré. El alcoholismo ya no es parte de mí.

Más tarde, participé en la Campaña de Israel, pues anhelaba que mi familia estuviera unida, pero Dios me sorprendió no solo al darme un verdadero hogar: sus bendiciones también alcanzaron el área económica. Hoy tengo dos negocios, una camioneta, un auto y una cuatrimoto. Dios es así: cuando uno se entrega por completo, sus bendiciones no tiene límites», Hilaria Vidal.

El Señor Jesús realiza grandes milagros

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«Tras mi divorcio me vinieron distintas dificultades económicas, pues mi ex esposo había empeñado cosas de la empresa que habíamos establecido y terminamos perdiendo. No tenAndrea 1ía empleo, así que era una labor titánica cubrir los servicios de la casa, comprar comida y ni qué decir de pagar las deudas.

Estando en esa condición, me invitaron al Centro de Ayuda Universal. Al inicio, no entendía muy bien el trabajo que aquí se hace, pero conforme fui acudiendo a las reuniones aprendí a utilizar mi fe. Supe que en la Campaña de Israel el Señor Jesús realiza grandes milagros, entonces me dispuse a aprovechar la oportunidad.

Dios contestó mis peticiones. Gente que me debía comenzó a pagarme y así pude liquidar lo que tenía pendiente. Continué practicando mi fe según los consejos bíblicos y pude levantar la empresa, establecí un restaurante y un negocio de souvenirs, que a su vez me dieron la posibilidad de comprar dos casas y tres autos del año.

La Campaña de Israel es un detonador de cambios asombrosos, basta que seamos osados con nuestra fe».

Cuando más tristes estaban, Él les devolvió la alegría

Lizbeth Monserrate 1«Pensaba que nadie me quería. Comía mucho buscando llenar ese vacío interno, incluso me vestía como hombre porque no tenía ni ánimo para arreglarme.

Dios me dio motivos para dejar de ver la vida con amargura. Su alegría llenó mi interior. Hoy tengo metas, ideales y estoy segura de que los concretaré. Me siento feliz simplemente por estar viva y, más aún, porque Dios es mi sustento de cada día», Lizbeth Monserrat Torres.

 


 

más tristes«Los maltratos de mi papá me hirieron bastante. No entendía por qué debía sufrir eso, así que terminé yéndome de la casa.

En las reuniones de los viernes encontré un espacio donde Dios te ayuda y los pastores te atienden con cariño y respeto.

Con las oraciones, y sobre todo con mi fe, superé aquel desánimo. Regresé a casa y ahora toda mi familia está con Dios. Somos más unidos y nos amamos de verdad», Ivonne Valencia.

Brujería: de la práctica espiritual a la tragedia humana

Brujería: de la práctica espiritual a la tragedia humana

La brujería ha perdurado por mucho tiempo, traspasando fronteras; las consecuencias de sus prácticas también.

Fui abusada sexualmente por seis años

Ana Laura 1 (Viernes)

 

«Fui abusada sexualmente por seis años. Me sentía insegura cada vez que alguien se me acercaba, mi reacción era violenta. Emborrachándome intentaba olvidar ese dolor.

Acercarme a Dios fue fundamental para sanar interiormente y superar el trauma. En la reunión de Liberación Espiritual mi interior fue recuperándose paso a paso. Perdoné a quien me dañó y con la ayuda de Dios dejé atrás ese peso, hoy puedo vivir con alegría», Ana Laura Pérez.

 

 

Guadalupe Esparza 1 Viernes (Lunes)«Por sus abusos, quería morir»

«Hubo un tiempo en que mi mamá me encargaba con mis primos, ellos eran más grandes y entre juegos me tocaban… aunque le dije a mi mamá, no me creyó. Siendo una niña ya sentía deseos de morir.

Viniendo los viernes, Dios me dio lo que me hacía falta: cariño, seguridad, ánimo… cada golpe de la vida, me ayudó a superarlo. Aprendí a dejar atrás el pasado y a perdonar. En mi vida todo es nuevo y los malos recuerdos ya no me afectan», Guadalupe Esparza.

«Me salvó la vida»

salvó la vida«Sé lo que es vivir enfermo porque así era mi situación antes de llegar a la Iglesia Universal. Varios años sufrí con fuertes dolores de cabeza, insomnio, nerviosismo y problemas en el riñón al grado de orinar sangre. Para conciliar el sueño, tomaba fuertes medicamentos, pero el efecto duraba poco.

Mis malestares físicos me hacían gastar lo que ganaba, me veía muy apretado económicamente.

Esto me volvió inseguro, tanto que no concretaba una relación amorosa. Hasta pensé en quitarme la vida.

Saber que había un Dios que me amaba y que podía sanarme fue primordial, pues al llegar a la Iglesia Universal tuve paz. Poco a poco, despertó mi fe y así fue como sané, mi economía mejoró y tiempo después conocí a una maravillosa mujer con quien formé una familia.

No ha sido sencillo, cada bendición tuvo su sacrificio, pero ha valido la pena. Si Dios no me hubiese alcanzado, probablemente estaría muerto. Sin embargo, hoy estoy aquí siendo testigo de que la fe en el Señor cambia cualquier historia por trágica que sea en felicidad y alegría», Álvaro Sinesio.