Hogar… ¿dulce hogar?

Hogar… ¿dulce hogar?

Por Redacción Periódico

Nadie crece pensando en formar una familia donde haya pleitos, golpes, celos, indiferencia, insultos, humillaciones, desprecio, desunión… ¡claro que no! Todos anhelan un hogar feliz, donde haya comunicación, capacidad para resolver los problemas que lleguen a surgir o si hay distintas formas de pensar, lleno de amor, alegría y paz pese a los momentos difíciles que puedan enfrentar.

Sin embargo, puede ser que te identifiques con el primer panorama descrito en el párrafo anterior y ese lugar llamado hogar es donde menos tiempo quieres pasar. No obstante, dentro de ti arde un deseo fervoroso de cambiar esa situación e, incluso, harías lo que fuera necesario para lograrlo, pues, al final, son tus seres queridos y anhelas estar bien con ellos. ¿No es así?

Pues bien, para alcanzar ese objetivo, primero debes entender que Dios creó la familia y cuando lo hizo, fue para que el ser humano no estuviera solo y para que pudiera disfrutarla; de hecho, Él, que es Padre, forma una familia junto a Jesús, que es el Hijo y el Espíritu Santo. Por otro lado, Satanás no tiene familia, pero insiste en entrometerse en la de los demás para causar estragos.

Bien lo dice la Biblia: “El ladrón [el diablo] no viene sino para hurtar y matar y destruir” (Juan 10:10).

Quien busca a Dios con fe, obedece Su Palabra y le entrega a los seres queridos en Sus Manos, su hogar es un pedacito de cielo. Quien Lo menosprecia, inevitablemente, le abre las puertas de su casa al mal, pues este huiría si ve que Él está en ella como Guardián Protector.

“Por ser un tesoro, la familia debe mantenerse unida y cuidada, sobre todo, en el sentido espiritual. Después de la vida eterna, es lo más precioso que poseemos”, dice el obispo Edir Macedo. Pero, ¿cómo lograrlo? De acuerdo con él, a través de la búsqueda de la Presencia de Dios, pues indica que cuando está en medio de los integrantes, no hay fragilidad ni debilidad delante del mal.

“(…) porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:8).

La Universal se preocupa por el bienestar de las familias; por esta razón, en todas las reuniones, especialmente los domingos a las 10 am, se realizan oraciones para la protección de las mismas y para que en ellas reine la felicidad que proviene de Él. Si es lo que anhelas, te extendemos una invitación para que participes y compruebes que tener un dulce hogar no es una fantasía.

 

 

«Cerré la casa con llave para que mi hija no escapara»

Martha Carmona

Desde que recuerdo, mi hija siempre tuvo problemas de conducta, pero estos se agravaron cuando me separé de su papá. Un día, de buenas a primeras, había decidido irse de la casa con el que era su novio y por más que hablaba con ella, no la hacía entrar en razón. Esa noche tuve que cerrar la puerta de la casa con llave para que no se escapara.

Estos conflictos me ponían triste. Parecía que todo mi esfuerzo por darle lo mejor era en vano…

No obstante, Dios fue quien me impulsó a luchar por mi hija. Ya estando en el Centro de Ayuda Universal y aunado a las reuniones a las que acudía, participé en propósitos de fe y, aunque fue un proceso complicado, no desistí.

Después de un tiempo, mi hija empezó a cambiar. Sin esperarlo, me comentó que vendría conmigo, se entregó al Señor Jesús y hubo un cambio notorio. Hoy puedo decir que es una joven diferente y que nuestra convivencia mejoró muchísimo.

Solo la fe en Dios, la perseverancia y el amor pudieron quebrar ese corazón duro y transformarla en una persona de bien”.

 

 

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