La Santa Cena

La Santa Cena

Por Social Media

Antes de la crucifixión y resurrección, el Señor Jesús llevó a cabo la Santa Cena. Esta es una ceremonia vivida por los cristianos hasta hoy en día, después de más de dos mil años.

La Biblia retrata que Jesucristo y Sus discípulos celebran la Pascua. Al repartir el pan y vino, Él revela que hay un traidor entre ellos (Judas Iscariote). En este pasaje, hay una gran enseñanza dejada por Jesús durante la Santa Cena. En una demostración de humildad, Él les lavó los pies a Sus discípulos destacando las siguientes palabras:

«Pues si Yo, el Señor y el Maestro, os lavé los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que como Yo os he hecho, vosotros también hagáis. En verdad, en verdad os digo: un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que lo envió. Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáis» (Juan 13:14-17).

Antecedente

La Pascua judía fue instituida por Dios en memoria de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, conforme a lo que está escrito en el Antiguo Testamento. En aquel contexto, el pan ázimo (sin fermento) y el vino ya estaban presentes en la celebración. Pero obtuvieron otro significado después de la Santa Cena de Jesús.

El texto bíblico relata que Jesucristo se sentó en la mesa con sus 12 discípulos. Él tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se los dio. Después, hizo algo semejante con el vino: «Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es Mi cuerpo. Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella; porque esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados» (Mateo 26:26-28).

El cuerpo y la sangre

Desde entonces, la Santa Cena del Señor es un símbolo del sacrificio de Jesús en la cruz. El cual sucedió para el perdón de los pecados y salvación de la humanidad. «Con el gran martirio del Salvador, se instituyeron nuevas memorias, como Su muerte y resurrección. Pero, antes de que eso sucediera, Él pidió que todas las veces que Sus hijos participaran de aquellos elementos se acordaran de Su muerte», destacó el obispo Edir Macedo.

Aunque ese momento remite a escenas tristes, «no se debe participar de esa celebración con tristeza, sino con alegría y gratitud por el amor y por la obediencia de nuestro Salvador. Pues solamente por medio de la muerte del Cordero, el hombre tiene su alma libre de la esclavitud espiritual», agregó el obispo.

El Cordero

En la noche de la Santa Cena, el Señor Jesús sería el Cordero de Dios para la salvación de la humanidad. Por eso, Él tomó el pan y vino para mostrar la Obra de redención en la cruz e instituir la Santa Cena para la Iglesia. «El pan simboliza el cuerpo, que sería masacrado en sacrificio. Por otro lado, la copa que contenía el vino representaba Su Sangre, que sería derramada para el perdón de los pecados», explicó el obispo Macedo.

Renovación de la alianza: ¿es para todos?

Hasta hoy, esta celebración es realizada por los cristianos. La Santa Cena es un momento para recordar que Jesús sufrió humillaciones, dolores y la muerte para salvar a los que Lo buscan. Para los cristianos, es un momento para renovar la alianza con el Altísimo y serle fiel a Él.

No obstante, es necesario entender que esta ceremonia sagrada no puede celebrarse de cualquier forma. Participar de la Santa Cena es algo muy serio y debe practicarse con reverencia y, sobre todo, con conciencia.

Pero, muchos todavía no entienden la importancia de esta ceremonia y participan de ella aun viviendo en pecado, sin la intención de abandonarlo, como si la práctica de las actitudes incorrectas fuera aceptable. 

Y quien desea formar parte del cuerpo de Cristo, necesita asumir su fe, vivir en obediencia a Él y entregarle su vida. En el Evangelio de Juan, Jesús aclara esto al decir:

«De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come Mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque Mi carne es verdadera comida, y Mi sangre es verdadera bebida. El que come Mi carne y bebe Mi sangre, en Mí permanece, y Yo en él. Como Me envió el Padre viviente, y Yo vivo por el Padre, asimismo el que Me come, él también vivirá por Mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente» (Juan 6:53-58).

Como ya se dijo, esta ceremonia trae consigo renovación y fortaleza para todos los cristianos y para los que desean un cambio de vida. Pero es necesario recordar que: «La Santa Cena se ofrece a todos, pero no está permitida para todos. Solamente es para los de la familia de Dios, para los que forman parte del cuerpo del Señor Jesús. Antes de participar de ella, necesito examinarme y evaluar si estoy en condiciones para eso», enfatizó el obispo Macedo.

La Santa Cena del Señor

Es a causa de ese significado tan importante de este pasaje para el cristianismo que la Universal realiza la Santa Cena dos veces al mes en las reuniones de miércoles y domingo, que se enfocan en la renovación espiritual. Durante las reuniones, además de fortalecer la comunión con Dios, los miembros tienen la oportunidad de renovar sus votos con el Altísimo.

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