¿Ya hablaste con Dios hoy?

¿Ya hablaste con Dios hoy?

Por Social Media

A pesar de que la oración está disponible para todos, muchas personas ignoran su poder y cómo Dios desea que nos comuniquemos con Él

No hay relación sin diálogo. Es hablando como conocemos a una persona, sus necesidades, sus sueños y deseos. Así como queremos tener una buena relación con aquellos a quienes amamos, Dios también quiere que tengamos una relación con Él y la llave para eso se llama oración. Es el medio por el cual entramos en contacto con Dios.

No es nuevo que la ciencia haya probado los beneficios de la oración. Investigaciones recientes, lideradas por Andrew Newberg, director de estudios de la Facultad de Medicina del Hospital Thomas Jefferson, en Pensilvania, Estados Unidos, apuntan, por medio de un escáner cerebral, que las oraciones recurrentes estimulan la actividad en los lóbulos frontales y el área del cerebro ligada al lenguaje. Esta experiencia neurológica estimula varias sinapsis, glándulas y órganos del cuerpo. Y provoca, además del bienestar, la aceleración del proceso de curación de algunas enfermedades.

Pero, mucho más que creer en la evidencia científica, aquellos que viven una vida de oración basan su creencia en lo que dice la Palabra de Dios. En la Biblia, hay innumerables ejemplos de personas que recurrieron a la oración y, a través de ella, lograron la sanidad.

Uno de ellos es el rey Ezequías, que estaba enfermo e iba a morir, pero fue sanado por Dios y recibió 15 años más de vida (2 Reyes 20:1-10). Otro ejemplo es la liberación que recibieron Pablo y Silas. Estaban presos, pero después de orar, vieron que las cadenas que los apresaban se rompían. (Hechos 16:16-34).

También hay casos de prosperidad, como lo que le sucedió a Jabes después de que le pidió a Dios que aumentara sus tierras, lo protegiera y lo liberara del mal (1 Crónicas 4:10). O el caso de Isaac, quien oró para que Rebeca fuera sanada de la esterilidad y, un tiempo después, tuvo hijos gemelos con ella (Génesis 25:21). Además de tantos otros que recurrieron a la oración y no se decepcionaron.

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Pero los registros no están solo en las Sagradas Escrituras. No es difícil encontrar personas que hayan recibido respuestas de Dios a través de la oración. No les importó cuánto tiempo tardaría en llegar a la respuesta o cómo Dios les respondería, pero creyeron que Él los escucharía y los atendería.

¿Por qué no oras?

Si la oración es un arma poderosa ¿por qué muchos no la utilizan? El obispo Renato Cardoso explica que hay tres razones por las que la gente no ora. La primera es que el acto de orar exige humildad para reconocer los propios límites y que es necesario recurrir a Alguien mayor. «En primer lugar, su actitud debe ser: necesito orar, necesito dirección, fuerza, ayuda y ¿a quién se lo voy a pedir?».

La segunda razón es que muchos confunden la oración con un rezo. Y que el propio Señor Jesús nos alertó que, al orar, no usemos vanas repeticiones (Mateo 6:7-14). Esto es exactamente lo que muchos hacen: repetir mecánicamente un texto, sin prestar atención a lo que están diciendo. Aquí incluso incluimos el Padre Nuestro. El obispo subraya que es la oración más conocida, pero también la que peor se utiliza. Lo que Dios esperaba cuando nos dejó este modelo de oración es que oremos y meditemos sobre lo que estamos hablando y no que hagamos algo ensayado. «Dios ama la verdad, la sinceridad, incluso porque Él ya sabe lo que hay dentro de usted. Así que no sirve de nada hacer una oración como un teatro religioso. Dios responde la oración sincera y verdadera, con fe en el nombre del Señor Jesús», dijo.

La tercera razón por la que las personas no oran es que muchas ya hicieron oraciones, y debido a que no obtuvieron respuestas conforme a su propia voluntad, dejaron de orar. Es necesario entender que Dios puede no haber respondido de la manera que ellos querían, pero que respondió de otra manera. Y cuando se deja de orar por causa de eso, el orgullo se revela.

Por eso, el obispo subraya que nuestras oraciones deben terminar siempre con la frase:

«hágase conforme a la Voluntad de Dios». «Tenemos derecho a pedir aquello que es lícito, justo, según nuestra fe. Sin embargo, tiene que firmar su oración con sumisión, diciendo: Padre mío esto es lo que quiero, pero hágase Tu Voluntad. Si no es lo que el Señor quiere, ayúdame a ver lo que el Señor quiere, que es lo mejor para mí», aconseja.

¿Cómo llegar a Dios?

Entonces, ¿qué tal si hablas con Dios ahora? Él está listo para escucharte. Sin embargo, Dios espera que nos acerquemos a Él en oración con confianza, como está escrito en Hebreos 4:16:

«Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna».

Y para estimular esta confianza, desde el 23 de septiembre, en todos los templos de la Universal, se lleva a cabo el Desafío de los 100 días. El propósito, que finaliza el 31 de diciembre, es dedicar los últimos días del año 2021 a sembrar, a través de la meditación en las Sagradas Escrituras, oración y acciones, las semillas de la fe que producirán buenos frutos.

Ya estamos en el día 45 del desafío, pero aún puedes participar yendo a la Universal más cercana a tu domicilio y adquirir tu calendario, gratis, para vivir este propósito.

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