La pornografía hace que tu cerebro se derrita

La pornografía hace que tu cerebro se derrita

Por Departamento Web 2

Además, buscar placer en la pornografía resulta contraproducente, según muestra una investigación canadiense

Recientemente, la cantante estadounidense Billie Eilish, de tan solo 20 años, reveló en una entrevista que comenzó a consumir pornografía regularmente a los 11 años. Y esto la hizo tener una idea muy equivocada sobre lo que es el sexo real y que se sometió a prácticas incluso violentas y degradantes que vio en la pantalla, y como resultado, se sintió mal.

«La pornografía es una desgracia», dijo la cantante, levantando una alerta y revelando que su cerebro fue «destruido» por el consumo de material porno. Algo que incluso utilizó en las letras de algunas canciones. Billie dijo que las películas de sexo la dejaron confundida, pues venden como «normal» que la mujer sea blanco de cierta violencia y llega a anular la idea de consentimiento.

Talvez eso explique un poco el hecho de que la cantante, a pesar de ser tan joven, compone canciones con un contenido tan deprimente. Siempre cantadas en tonos muy bajos y que sus clips tienen un aspecto oscuro, incluso con la presencia de colores ruidosos. De hecho, ella ya afirmó que pensaba en el suicidio, aun después de conseguir un éxito gigante entre adolescentes y haber conquistado importantes premios en la música a nivel mundial.

«El acceso a la pornografía es más fácil que nunca. Pero su consumo tiene serios efectos negativos», advierte, en una investigación divulgada recientemente, la neurocientífica Rachel Anne Barr, de la Universidad Laval (UL), en la ciudad de Quebec, Canadá.

La científica mostró en el estudio que, solo en 2018, el sitio de pornografía más grande del mundo tuvo más de 33.500 millones de visitas. Y que «la ciencia apenas comienza a revelar las repercusiones neurológicas del consumo de pornografía. Pero ya está claro que la salud mental y la vida sexual de su amplio público está sufriendo efectos catastróficos».

Deformación del cerebro

Además, la investigadora habló de las consecuencias físicas y psicológicas del consumo de pornografía. Pues la propia formación del cerebro es modificada, empeora: «Desde la depresión hasta la disfunción eréctil, la pornografía parece estar secuestrando nuestro «cableado neuronal» con consecuencias terribles. Las propiedades del video porno lo convierten en un gatillo particularmente poderoso para la plasticidad, la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse como resultado de la experiencia».

El cerebro se vuelve dependiente de la pornografía y su dueño comienza a pensar que las prácticas extrañas en la pantalla son sexo de verdad. Disminuyendo la calidad del mismo y llevándolo a la insatisfacción en una relación real. «A largo plazo, la pornografía parece crear disfunciones sexuales, especialmente la incapacidad de lograr una erección o un orgasmo con una pareja en la vida real. La calidad conyugal y el compromiso con la pareja romántica también parecen estar comprometidos», dijo Rachel.

Ella explica que la mecánica es la misma que la del vicio a las drogas. «El cerebro está programado para responder a la estimulación sexual con impulsos de dopamina. Este neurotransmisor, asociado más frecuentemente a la anticipación de la recompensa, también actúa para programar recuerdos e información en el órgano. Esta adaptación significa que cuando el cuerpo necesita algo, como comida o sexo, el cerebro recuerda qué hacer para sentir el mismo placer. En lugar de recurrir a la pareja romántica en busca de placer o satisfacción sexual, los usuarios de pornografía instintivamente buscan sus teléfonos y computadoras portátiles cuando viene el deseo. Además, explosiones de recompensa y placer fuertes evocan niveles fuertes e inusuales de dependencia en el cerebro». De ahí viene la dificultad para alcanzar la verdadera excitación con una pareja real, dice la especialista, lo que compromete la vida del adicto.

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Depresión y ansiedad

«Las repercusiones de la pornografía no terminan ahí, ya que los cambios en la transmisión de dopamina pueden facilitar la depresión y la ansiedad. Los consumidores de material porno reportan mayores síntomas depresivos, menor calidad de vida y una peor salud mental en comparación con quienes no ven pornografía. El otro hallazgo convincente de este estudio es que los consumidores compulsivos de porno descubren que quieren y necesitan más pornografía, aunque no necesariamente la disfruten», señala Rachel. Billie Eilish «despertó» a esta realidad.

El estudio canadiense reveló que la tolerancia a las escenas de sexo aumenta y el usuario empieza a necesitar imágenes más atrevidas. Más allá de los límites de la salud física y psicológica. «El sexo convencional cada vez es menos interesante para los usuarios y está siendo sustituido por temas como el incesto y la violencia, lo cual es particularmente preocupante ya que las tasas de incidentes en la vida real pueden aumentar como resultado», explica Rachel, quien continúa explicando: «El uso de la pornografía está relacionado con la erosión de la corteza prefrontal, región del cerebro que alberga las funciones ejecutivas como la moralidad, la fuerza de voluntad y control de impulsos. Haciendo que estas conexiones retrocedan a niveles infantiles de cuando el cerebro aún no había desarrollado tales nociones. La ironía mucho mayor es que mientras la pornografía promete satisfacer y proporcionar gratificación sexual, termina ofreciendo lo contrario.

Equilibrio espiritual

Mucho antes de la investigación canadiense, el tema ya fue tratado en el proyecto IntelliMen, en la Universal. Ahí, se explicó que expertos en comportamiento sexual atestiguan que la pornografía distorsiona la mente de sus usuarios, afecta su visión y búsqueda del sexo.

La adicción a la pornografía, junto a su principal aliada, la masturbación, han dominado la vida de los hombres [y cada vez más de las mujeres]. Condicionándolos a un futuro de dudosa satisfacción sexual, incluso dentro del matrimonio.

Como en IntelliMen, todos los proyectos de la Universal, que apuntan al desarrollo psicológico aliado al espiritual, tienen como objetivo un equilibrio esencial para que alguien investido del Espíritu Santo no sea blanco de esta trampa diabólica que destruye la calidad de vida en el ahora y en el futuro.

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