«Íbamos a reuniones para poder comer, vivíamos al día»

«Íbamos a reuniones para poder comer, vivíamos al día»

Por Departamento Web 2

«Teníamos un empleo, pero no nos alcanzaba para cubrir los gastos. Ganábamos muy poco, eso nos trajo muchos problemas económicos, ni siquiera teníamos para comer. Llegamos a empeñar y vender nuestras cosas para poder tener algo en el estómago e incluso para poder irnos a trabajar.

Estábamos al borde de la miseria: íbamos a fiestas y reuniones buscando que nos dieran algo de comer, para salir ese día. Vivíamos con puros problemas, era una lucha muy grande pensar qué íbamos a hacer el día de mañana, pues no había ni un peso. Esto nos llevó a pedirle prestado a todo el mundo, a endeudarnos grandemente y no podíamos pagar. Así fue como la deuda subió a más de 100 mil pesos y derivó en muchos pleitos con mi esposo.

Afectó mi matrimonio, al grado de comenzar a guardar odio el uno del otro. Peleábamos y él me llegó a afrontar diciéndome que se iba a separar de mí, por nuestro comportamiento. Eso me hizo sentir totalmente humillada.

El día de hoy mi economía está completamente restaurada. Conseguimos un trabajo que es una bendición. Perseverando pudimos pagar todas las deudas que teníamos, incluso ahora tenemos una camioneta cero kilómetros, la conquistamos por la fe.

Además, vestimos de lo mejor y comemos en donde queremos, podemos ir a pasear, contrario a los momentos en los que nos veíamos obligados a caminar para llegar a casa. Nuestra vida es completamente diferente, la economía cambió.

La gente que en algún momento nos humilló o criticó, hoy nos ve diferente. Dios ha sido glorificado a través de nuestra vida. También cambió mi matrimonio, fue restaurado. Hoy soy feliz con mi esposo, se acabaron los pleitos y los problemas. Ya no hay resentimiento ni pensamos separarnos, tenemos amor, paz, vamos juntos a todas partes y somos muy felices.» -Carolina Ruíz

Dios te dice: SÍ

Carolina vivió un infierno: no tenía dinero, no tenía qué comer, no tenía un buen trabajo y no tenía una buena relación con su esposo. Sin embargo, cuando aprendió a poner su fe en práctica las cosas cambiaron. Recibió el SÍ de Dios.

La Biblia nos dice: «Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, que fue predicado entre vosotros por nosotros […] no fue sí y no, sino que ha sido sí en Él. Pues tantas como sean las promesas de Dios, en Él todas son sí; por eso también por medio de Él, amén, para la gloria de Dios por medio de nosotros. Ahora bien, el que nos confirma con vosotros en Cristo y el que nos ungió, es Dios, quien también nos selló y nos dio el Espíritu en nuestro corazón como garantía» (2 Corintios 1:19-22).

Tal vez las deudas, los problemas en casa, la separación, un vicio o alguna otra situación te hace pensar que no hay solución. Toma esta oportunidad y ve por el .

Este propósito de fe puede cambiar tu vida. Si quieres saber más, haz clic en este enlace.

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