Un día tendrá que tomar esta decisión…

Un día tendrá que tomar esta decisión…

Por Departamento Web 2

Dios nos mandó que miráramos a Abraham como un ejemplo, pues él es el modelo de una fe pura, fundamentada en la Palabra de Dios. «Y esa es la fe que nosotros enseñamos. No es emotiva ni depende de lo que se ve, se siente o se escucha, sino que está basada en la Biblia, en lo que Dios prometió», explicó el obispo Franklin Sanches el pasado domingo 15 de mayo.

Abraham demostraba su fe en sus acciones y reacciones. En el libro de Génesis podemos leer que hubo una guerra de 5 reyes contra 4 reyes. Los 5 reyes perdieron y los enemigos se quedaron con los despojos de la guerra de todos los reinos, es decir, con una grande riqueza.

Dentro de los despojos había esclavos, y uno de ellos era el sobrino de Abraham, que había sido capturado como prisionero.

«Al oír Abram que su pariente había sido llevado cautivo, movilizó a sus hombres adiestrados nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y salió en su persecución hasta Dan» (Génesis 14:14).

Todos estamos propensos, en todo momento, a recibir una mala noticia o pasar por una situación inesperada. Y la forma en la que reaccionemos revelará lo que está dentro de nosotros. ¿Cuál fue la reacción de Abraham al saber que su sobrino estaba como prisionero? La Palabra de Dios nos dice que él armó a sus hombres y persiguió a los enemigos. De acuerdo con el obispo, «su reacción no fue llorar, deprimirse o culpar a Dios, como algunas personas en la actualidad. Abraham fue hacia la lucha, usando la fe que agrada a Dios, la fe que no le deja resignado, sino que mantiene su confianza en Él. Porque Dios no miente, si Él prometió algo, lo cumplirá».

Tal vez usted ya recibió una mala noticia o perdió su matrimonio, su empresa, su trabajo, el respeto de las personas, a su familia, etc. Pero si continúa con tristeza no va a recuperar nada. La única forma de recuperar lo perdido es comenzar a vivir por la fe. «Cuando vive por la fe, permite que el Espíritu Santo trabaje dentro de usted. Porque la valentía y osadía de Abraham eran porque él estaba con Dios. Y como él estaba con Dios, el Señor estaba con él», dijo.

«Y por la noche, él, con sus siervos, organizó sus fuerzas contra ellos, y los derrotó y los persiguió hasta Hoba, que está al norte de Damasco. Y recobró todos sus bienes, también a su pariente Lot con sus posesiones, y también a las mujeres y a la gente» (Génesis 14:15-16).

Abraham no fue detrás de los enemigos para ver si podía ganar, fue con la misión de recuperarlo todo. Cuando una persona tiene ese tipo de fe, no se resigna con poco, no es sentimental, no acepta tener una vida a medias. Pero para eso es necesario tener la determinación que Abraham tenía.

«A su regreso después de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que estaban con él, salió a su encuentro el rey de Sodoma en el valle de Save, es decir, el valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; él era sacerdote del Dios Altísimo. Y lo bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador del cielo y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram el diezmo de todo» (Génesis 14:17-20).

Dos reyes vinieron al encuentro de Abraham. Uno era el rey de Sodoma, que representaba el reino del pecado, del diablo. Por otra parte, venía el rey Melquisedec, representando la comunión con Dios.

Abraham tenía 2 opciones para elegir: «El reino del diablo quería lo que Abraham tenía, pero no tenía nada qué ofrecer, sino facilidades a cambio de su alma. Mientras que Melquisedec le ofrecía el pan y el vino, que sabemos que hoy representan el cuerpo y la sangre de Cristo», explicó el obispo.

Así como él, todos en algún momento tendremos que tomar la decisión de elegir en qué reino vamos a estar. El diablo es un excelente ilusionista, siempre le va a presentar ilusiones, que solo serán pasajeras. Eso ocurre con aquellos que se alejan de Dios por una pareja, un trabajo, por dinero… pero la historia es la misma: al final quedarán en la ruina. En cambio, Dios le ofrece comunión, ser su aliado. Con Él, usted ya no vivirá en el fracaso. Abraham eligió al Señor, porque sabía que las riquezas de Sodoma eran limitadas, en cambio, el que tiene comunión con Dios vivirá eternamente. Hoy Él llama a quienes Lo eligen.

Recuerde: Dios nunca le dará algo que lo separe de Su Presencia, le dará aquello que lo acercará más a Él.

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