La verdad pura y dura

La verdad pura y dura

Por Departamento Web 2

Sabemos que el Señor Jesús es la propia Verdad, por lo tanto, Él no acepta nada menos que la Verdad

En uno de los encuentros entre los religiosos y el Señor Jesús, tenemos el retrato de cómo funciona la mente farisaica y está presente también en nuestros días.

Ellos fueron a interrogar a Jesús que, a su vez, les devolvió la pregunta para exponer cuán equivocados estaban en su profesión de fe.

Una cuestión fue propuesta: ¿el bautismo de Juan es del cielo o de los hombres?

Algo tan simple hizo que aquellos religiosos estuvieran debatiendo entre sí el tipo de respuesta que darían para no comprometerse. Estuvieron considerándolo a fin de no darle razón al Señor Jesús y, tampoco, perdieran su reputación delante de los hombres.

“Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? ¿Y si decimos, de los hombres…? Pero temían al pueblo, pues todos tenían a Juan como un verdadero profeta. Así que, respondiendo, dijeron a Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.” (Marcos 11:31-33)

Vemos con el ejemplo de los religiosos que cuando articulamos, o cuando tenemos que pensar mucho en lo que vamos a responder, es porque de alguna forma no estamos siendo verdaderamente sinceros.

Según los diccionarios, el significado de la palabra sincero está asociado a la expresión oral y conductual sin trucos, es decir, actuar sin cualquier intención de engañar o camuflar lo que siente o piensa.

Por eso, entendemos bien el motivo de Dios de agradarse siempre de la sinceridad y esperarla de nosotros en todas las relaciones, principalmente, con Él.

Sabemos que el Señor Jesús es la propia Verdad, por lo tanto, Él no acepta nada menos que la Verdad, por ser esa la esencia de Su Ser.

El Espíritu Santo también es llamado Espíritu de la Verdad, y Su trabajo en nuestro ser siempre será afirmado sobre ese pilar.

Jesús salvó a muchos, pero no puede salvar a los hipócritas. Ellos continuaron ciegos y con los cielos cerrados sobre sus cabezas.

Entonces, yo me pregunto: ¿no sería ese también el motivo de que muchos estén dentro de la iglesia, incluso con funciones en la Obra de Dios, pero, continúan con los mismos problemas y son las mismas personas durante años?

Durante nuestra caminata con Dios, siempre habrá cosas que deben ser arregladas, pero para que suceda esa transformación diaria, es necesario asumir nuestra condición espiritual.

Sin “tapar el sol con un dedo” para aliviar la fealdad escondida en nuestro interior. Ese autoexamen es estrictamente personal e intransferible, y quien quiera, al igual que los fariseos, conservar su imagen y reputación delante de los hombres, perderá su alma.

Pienso que en todas las áreas de la vida debemos andar con sinceridad, pero, especialmente, en el ejercicio de la fe.

Porque, no hay un equipo más poderoso e invencible en cualquier situación, que la Verdad y la práctica de la Verdad.

¡Nos vemos la próxima semana!

¡Hasta pronto!

Por Núbia Siqueira

  • Caminata de la Familia
    La Caminata de la Familia fomenta tiempo de calidad entre padres e hijos

Ofrenda Online


comentarios

[fbcomments url="https://universal.org.mx/la-verdad-pura-y-dura/" width="100%" count="off" num="3" countmsg="wonderful comments!"]

Free WordPress Themes, Free Android Games
A %d blogueros les gusta esto: