La normalidad que no es normal

La normalidad que no es normal

Por Departamento Web

Hoy en día, hay un tema que se ha vuelto tendencia en la vida de muchos: la nueva normalidad. Si bien esta frase es importante para tener los debidos cuidados higiénicos, no lo es con respecto a la resignación de los problemas.

Actualmente, aceptar que los problemas son mayores se ha tornado una nueva normalidad y eso no se puede aceptar. Muchos ven cómo el desempleo, el divorcio, la quiebra económica, entre otros incrementaron, como si fuera algo que se estuviera normalizando. Entonces, ¿cómo cambiar una situación así? De esto habló el obispo Franklin Sanches durante la transmisión del Santo Culto del pasado 21 de febrero.

Hay quienes dicen frases como «Si mis padres se separaron, yo también», «Mi mamá murió de cáncer, igualmente yo», «Nací pobre, pobre seré». No obstante, el Señor Jesús nos dio una lección frente a las situaciones que se consideran normales:

«Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si quizá pudiera hallar algo en ella; cuando llegó a ella, no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Y Jesús, hablando a la higuera, le dijo: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y sus discípulos le estaban escuchando.» (Marcos 11:12-13).

Era normal que no hubiera higos, no era su temporada. Pero, «Jesús nos enseña a tener una fe que no se adapta a lo que consideramos equivocado, que no se resigna frente al fracaso», explicó el obispo.

Mientras algunos creen que sus problemas familiares, económicos, de salud, etc., son la cruz que les tocó cargar, Jesucristo nos enseña a tener fe:

«Por la mañana, cuando pasaban, vieron la higuera seca desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Rabí, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Y Jesús respondió, diciéndoles: Tened fe en Dios. En verdad os digo que cualquiera que diga a este monte: “Quítate y arrójate al mar”, y no dude en su corazón, sino crea que lo que dice va a suceder, le será concedido.» (Marcos 11:20-23).

«Si tiene fe únicamente en Dios, entonces, nada le será imposible. No hay situación que no pueda cambiar o revertir. Porque cuando su fe es colocada en Dios, en su interior nace un volcán en erupción. Y ella no le deja aceptar imposiciones ni doblegarse ante las situaciones que muchos consideran normales. La fe es un poder que está dentro de usted», explicó.

Para finalizar, el obispo enfatizó que no importa quién sea la persona, Jesucristo quiere manifestarse para cualquiera que tenga fe en Dios: «No acepte la idea de que nació pobre y pobre tiene que ser. Dios nos dio una fe para cambiar cualquier situación. Eso era lo que Jesús quiso enseñar, ir en contra de aquella normalidad para mostrarles a Sus discípulos que, cuando creemos en Dios, podemos todo.

Y eso es lo que tiene que hacer, revertir su situación. No tiene que escuchar lo que los demás dicen, sino lo que la Biblia dice. El poder de la fe no deja que uno se esté lamentando. El Espíritu Santo quiere prender ese fuego dentro de usted.

Puede quitar ese “monte” de su camino. ¿Es de la noche a la mañana? No, pero para eso está la fe, porque le asegura que todo va a suceder», concluyó.

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