La fe sin resultados no es fe

La fe sin resultados no es fe

Por Departamento Web

“Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta” (Santiago 2:17).

No se puede contar con nadie o nada muerto. Así también es la fe, muerta no sirve para nada. Por eso, muchas personas luchan, trabajan duro y nunca tienen nada. Luchan por mucho, pero tienen poco. Corres el riego de trabajar toda la vida y nunca tener nada. O quizá, hasta conquistar un poco, y nada más…

Las obras de la fe son los resultados, los beneficios de ella. Si yo digo que tengo fe, pero no hay resultados, obras o algo visible que muestre esa fe, entonces está muerta.

“¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras está muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el Altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura…” (Santiago 2:20-23).

“La persona que está poniendo la fe en práctica tiene vida, florece, es como una planta vigorosa, porque está poniendo en práctica una creencia en un Dios invisible e infinito. Sin embargo, sucede lo contrario cuando la persona tiene fe, pero no la pone en práctica; esa persona está muerta, es como un difunto: el cuerpo está perfecto, pero no tiene espíritu”, explica el obispo Macedo.

“Dormíamos en una parada de camiones”

“Todo empezó cuando mi padre se involucró con una señora que nos hizo trabajos de brujería. Mis padres se divorciaron y literalmente, él nos dejó en la calle.

Casi un año, estuvimos durmiendo afuera. Mi mamá no encontraba un lugar para vivir ni teníamos para comer. Recuerdo que dormíamos en las paradas de los camiones y ella nos tapaba con un plástico.

Hubo un tiempo en el que algunos familiares nos acogieron, pero nos humillaban por la falta de dinero. Por más que mi madre se esforzaba, el dinero no le rendía. Tuve problemas de salud por la falta de nutrición, anemia de tercer grado y principios de leucemia. Busqué ayuda en el lado equivocado, me habían dicho que los espíritus iban a ayudarme, así que jugué la ouija y los problemas espirituales se acentuaron. Tenía sonambulismo, soñaba que todas las noches caminaba sobre un panteón, pero cuando despertaba, estaba atada. De hecho, en un trance de esos, casi me aviento de la azotea.

Mi mamá me invitó al Centro de Ayuda y, desde el primer día que asistí, pude dormir. Con el tiempo, se acabaron los problemas espirituales. Gracias a Dios, también tenemos un lugar propio para vivir y, no solo eso, mi padre regresó con nosotros”, Fabiola Hernández.

comentarios

[fbcomments url="https://universal.org.mx/2018/12/01/la-fe-sin-resultados-no-es-fe/" width="100%" count="off" num="3" countmsg="wonderful comments!"]

Free WordPress Themes, Free Android Games