«Sentía que me abrazaban, pero no había nadie» 

«Sentía que me abrazaban, pero no había nadie» 

Por Departamento Web 2

«Escuchaba el sonido de cadenas, tenía miedo de que apagaran la luz, sentía que siempre me estaban observando, que me abrazaban, incluso que agarraban mis manos y me acariciaban, pero no había nadie. No podía dormir, todo me daba miedo. En mis sueños me perseguían muchos espíritus, se me subía el muerto, gritaba que me ayudaran, pero nadie me escuchaba…  

Creí que ya no iba a amanecer, no quería que llegara la noche, hasta en el día me daba miedo entrar a la casa, veía sombras. Lo más extremo que me pasó fue que se me aparecía el diablo. Por el miedo, me metía al ropero para encerrarme, pensaba que ahí él no iba a entrar, pero me perseguía y yo gritaba», contó Teresa Velázquez. 

La noche suele ser el momento que todo ser humano espera para descansar. Pero, en casos como el de Teresa, significa todo lo contrario. De acuerdo con el obispo Edir Macedo esto pasa por la acción de los espíritus malignos: «ellos hacen que no tengan sosiego, ni siquiera durante la noche. La persona puede incluso estar muy cansada, pero el sueño no aparece. Es como si estuviera sufriendo un serio problema mental […]. A ellos les gusta que estemos afligidos y angustiados, mientras que la Biblia declara que: “Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño, tu sueño será grato”» (Proverbios 3:24). 

Queriendo ayudar a su hija, la mamá de Teresa la llevó con una curandera para que terminara con el dolor, pero no mejoró: «Resultó peor, el tormento era mayor, no veía mejora en mí. Las mismas señoras que me “curaban” me daban cosas para comer, pero a veces ya no dormía y casi no lograba comer, llegué al hospital porque me pegó la anemia». 

Ella llegó a la Universal porque su mamá buscaba ayudarla. No fue sencillo porque sentía que los espíritus impedían que ella se acercara al lugar. Sin embargo, logró entrar. Teresa empezó a notar cambios conforme iba participando con fe en las reuniones de liberación espiritual para que el mal fuera arrancado de su vida. Ella comenzó a dormir y se sentía tranquila. Sin embargo, al pensar que ya estaba bien, dejó de ir: «Los tormentos volvían. Fui de nuevo con mi mamá y me explicaron que, para que los espíritus ya no vinieran sobre mí, tenía que perseverar y seguir a Dios, pues el mal quiere que me desvíe para dirigirme a las tinieblas».  

¿Y por qué pasa esto?  «Sepa que el mal nunca se dará por satisfecho al perder una batalla. Él buscará rehabilitarse, y esta es una de las principales razones por las cuales aquel que desea una liberación completa no puede dejar de participar en las reuniones de liberación», explica el obispo. Y también agrega: «La Biblia declara que el mal vive rodeándonos como león, buscando destruir a aquellos que están durmiendo espiritualmente. Cuando estamos orando y vigilando, el diablo no solo se aparta de nosotros, sino también se dobla delante de nuestra oración. No hay demonio que resista al poder que existe en aquel que tiene una vida de oración y vigilancia en la presencia de Dios. Esta, mi amigo y mi amiga, es una certeza absoluta que usted puede tener». 

Tras entender esto, Teresa buscó librarse de toda acción maligna y recibir la presencia del propio Dios en su interior, pues el Espíritu Santo es el blindaje que todo ser humano necesita para no ser afectado ni destruido por el mal: «Él representa algo muy importante en mi vida. Él es paz y alegría, su presencia es la que me dice: “Estoy contigo, no pasa nada”, y nunca se aleja. Si alguien está pasando por tormentos espirituales, le diría que se acerque a Dios y busque ser libre de ese mal, ningún espíritu puede contra Él. Es importante perseverar siempre y buscar Su Espíritu para que ningún mal nos pueda tocar», finalizó. 

Viernes de Liberación Espiritual

Es por eso que todos los viernes se lleva a cabo un encuentro cuyo propósito es ayudar a las personas que están siendo perjudicadas en uno o varios aspectos de su vida por una maldición y no consiguen tener tranquilidad.

No dejes pasar más tiempo y participa en la reunión de liberación espiritual. Te esperamos, especialmente a las 7 p. m., en el Templo de los Milagros, ubicado en Avenida Revolución núm. 253, col. Tacubaya, en la Ciudad de México. Pero si te encuentras al interior de la República puedes consultar en este enlace la dirección de la Universal más cercana a tu hogar.

¡Participa en este encuentro!

Sigue leyendo: «Me sentía observada en casa» 

(*) La asistencia espiritual no sustituye los cuidados médicos. Será el tipo de trastorno, su origen y el modo de ser de la persona los que configurarán la manera de orientar, en cada caso. 

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