«Me sentía observada en casa» 

«Me sentía observada en casa» 

Por Departamento Web 2

«Me casé pensando que con ese hombre iba a ser feliz, pero esta solo duró 3 meses porque descubrí que me era infiel con muchas mujeres. Vivíamos en casa de su mamá, ella se dedicaba a prácticas oscuras, decían que ella era vidente, tenía sueños y estos ocurrían. Prendía muchas veladoras dedicadas a diferentes entes malignos, les ponía muchos símbolos e iniciales de las personas, pedía que les fuera bien o mal. Incluso metía a las personas en círculos de fuego y hacía limpias», contó Olga Edith García Romero. Tras tener este contacto, empezó a tener tormentos. 

«Caí en depresión, a veces pasaban 2 o 3 días y no me levantaba de la cama, no comía y no me bañaba. Le platicaba todo esto a mi expareja; al principio lo tomó como que era normal, pero después me decía que yo estaba loca. Mejor dejé de contarle, todo me lo callaba. Esto ocasionó también que tuviera 3 intentos de suicidio. Afortunadamente Dios tuvo misericordia de mí porque no morí», agregó. 

¿Eso significa que uno puede ser afectado por el mal, aunque no realice prácticas oscuras? De acuerdo con el obispo Edir Macedo, sí. «Este es uno de los casos más comunes. En los lugares de trabajo, en el vecindario, en las escuelas, etc., siempre encontramos a personas que están involucradas directa o indirectamente con las fuerzas malignas. Hay personas que están tan «cargadas», que en un simple contacto con otras transmiten influencias demoníacas». 

Y añadió: «cuando alguien visita un lugar infestado de espíritus malignos, corre el riesgo de salir contaminado también, a menos que esté preparado para ello. Los demonios quedan ansiosos por entrar a un cuerpo, y cuando alguien va a un centro, donde ellos están haciendo sus «llamadas», con certeza quedará enredado con uno o más de ellos». 

Pero ¿cómo evitar esa contaminación? 

Olga primero probó un camino que no le ayudó: «la mamá de mi expareja me hizo amuletos para protegerme, pero seguía de la misma manera, los tormentos aumentaban y empecé a tener más nerviosismo. Las cosas se pusieron más feas entre mi él y yo hasta que un día me abandonó, se llevó a mis hijos y me dejó sola». 

Pero cuando llegó al fondo del pozo, acudió a la Universal: «Ya no podía dormir con la luz apagada, se me empezó a subir más el muerto (quería gritar, moverme, pero no podía), me sentía observada en casa… Al inicio no aceptaba las invitaciones de mi mamá para ir a la Universal porque mi expareja estaba involucrada con los entes malignos. Pero cuando estuve sola, comencé a ir. Recuerdo que no entendí casi nada en la reunión, pero sentí paz, en mi interior algo me decía que todo iba a estar bien. 

A partir de esa noche ya no tuve insomnio. Seguí yendo a las reuniones los días viernes y domingo para buscar mi liberación. Tiempo después de estar participando, nunca más se me volvió a subir el muerto, me di cuenta de que ya no tenía miedo y que podía dormir con la luz apagada. Por mi fe, vencí la depresión y ya no tengo pensamientos de muerte». 

Una vez que el mal fue arrancado de su vida por medio de su fe en el nombre de Jesús, ella buscó la protección divina: «El Espíritu Santo me dio la certeza de que Dios está conmigo. Ahora sé que, si sigo con luchas y problemas, tengo certeza de que todo va a estar bien. También aprendí que, si yo escucho Su Palabra y la obedezco, Él siempre me cuidará y será mi mayor protección contra el mal». Finalizó. 

Viernes de Liberación Espiritual

Es por eso que todos los viernes se lleva a cabo un encuentro cuyo propósito es ayudar a las personas que están siendo perjudicadas en uno o varios aspectos de su vida por una maldición y no consiguen tener tranquilidad.

No dejes pasar más tiempo y participa en la reunión de liberación espiritual. Te esperamos, especialmente a las 7 p. m., en el Templo de los Milagros, ubicado en Avenida Revolución núm. 253, col. Tacubaya, en la Ciudad de México. Pero si te encuentras al interior de la República puedes consultar en este enlace la dirección de la Universal más cercana a tu hogar.

¡Participa en este encuentro!

Sigue leyendo: «Tenía un altar a un espíritu maligno pensando que me protegería» 

(*) La asistencia espiritual no sustituye los cuidados médicos. Será el tipo de trastorno, su origen y el modo de ser de la persona los que configurarán la manera de orientar, en cada caso. 

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