¿Qué te ha hecho falta?

¿Qué te ha hecho falta?

Por Social Media

Uno de los salmos bíblicos más conocidos es el 23, este refiere: “El Señor es mi pastor; nada me faltará”. Sin embargo, a pesar de que ha sido uno de los más repetidos por la mayoría de quienes profesan una fe en el Señor Jesús, no han logrado que esto pase de una promesa a una realidad, pues analizando su situación, les han faltado muchas cosas.

  • En lo espiritual: son personas que no tienen paz, les falta equilibrio en sus emociones y sentimientos, no alcanzan la plenitud (aun teniendo todo materialmente) y le perdieron el sentido a la vida.
  • En la familia: adentro de su hogar no hay unión, comprensión, felicidad, amor, respeto…
  • En lo económico: muchas veces, tienen que decidir entre pagar los servicios básicos de la casa o comprar comida para la semana.
  • En la salud: padecen alguna enfermedad crónica o dolores constantes desde hace años, viven medicándose y sometiéndose a tratamientos sin resultado alguno.

 

Una publicación del blog del obispo Edir Macedo explica: “La promesa de Dios a Abraham fue darle una descendencia bendecida y próspera. A causa de esto, vemos que los descendientes biológicos de Abraham, los judíos, son poseedores de las mayores riquezas de este mundo, aun siendo perseguidos y odiados por esta razón. Es muy difícil que uno de ellos sea pobre, pues Dios es fiel y la Promesa se cumple. Sin embargo, a ellos les falta paz. Eso es porque no tienen la certeza de la Salvación.

Por otra parte, el Señor Jesús vino a anunciar y traer la Salvación para los que Lo aceptan (lee más en Juan 10:10). Solamente que eso no ha sucedido con la mayoría de los cristianos, evangélicos, protestantes… ¿Por qué? Porque se dejaron engañar por la idea de que ‘Dios ama a los pobres’. ¡Claro que los ama! Pero no Le gusta ver que quienes se consideran Sus hijos pasen hambre, estén endeudados o sean humillados. ¿Acaso Él prometió esa vida? ¡Por supuesto que no!”.

Si estás pasando una mala racha en cualquiera de las áreas antes mencionadas, solamente podrás salir de ella por medio de la fe y del sacrificio. Analiza algo: Abraham sacrificó y conquistó, Dios sacrificó en la Persona del Señor Jesús y conquistó. Tú, ¿qué harás para revertir esa condición? Las bendiciones que promete el Salmo 23 están a tu alcancece.

 

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