Decida no ser esclavo del pecado

Decida no ser esclavo del pecado

Por Departamento Web

De acuerdo con lo que enseñó el obispo Franklin Sanches en la transmisión del domingo 14 de marzo, el pasado no se puede cambiar. Pero, es posible darle un nuevo curso a su vida. Sin embargo esa decisión no depende de terceros, sino de uno mismo.

«Las decisiones siempre van a traer consecuencias. Sean buenas o malas. Solo que la peor decisión que uno puede tomar es cuando no quiere buscar ni someterse a Dios», explicó el obispo.

Un claro ejemplo de esa situación se refleja en la parábola del hijo pródigo. Él tomó dos decisiones, pero la primera lo hizo esclavo del pecado:

«Cierto hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos le dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde”. Y él les repartió sus bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente.» (Lucas 15:11-13).

Así como él, muchos un día estuvieron en la presencia de Dios y se alejaron, o están dentro de la iglesia pero no obedecen al Señor. Sin embargo, el obispo detalla que, aunque después de esa decisión aparentemente todo está bien, con el tiempo, sucede lo mismo que con el hijo pródigo:

«Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces fue y se acercó a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Y deseaba llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada» (Lucas 15:14-16).

«Cuando se apartan de Dios, al principio todo está bien, no pasa nada. Pero dentro de poco vendrá una tragedia y después dicen: “Dios, por qué me castigas”. No es que Dios castiga, ellos se alejaron de Él. Vea a qué punto llegó el muchacho [el hijo pródigo]. En un principio estaba viviendo la vida perdidamente. Solo que después vienen las consecuencias», explicó el obispo.

Después de la primera elección, el hijo pródigo tomó la segunda: regresar con su padre (lea Lucas 15:17-24). «Es decir, se arrepintió de la mala decisión, de haber cometido aquellos pecados. […] Cuando regresó, el padre no le echó en cara lo que hizo», agregó.

Así como el padre recibió a su hijo, el obispo destaca que Dios corre para abrazarle y darle un beso. «Es decir, Él viene inmediatamente para cambiar su vida. Dios no tarda, quienes tardan somos nosotros en tomar la decisión. Pero cuando usted la toma y se levanta hacia Él, no le condena, ni le señala sus pecados», dijo.

«Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies”» (Lucas 15:22).

Antiguamente, los esclavos andaban sin sandalias. Y, como el muchacho era esclavo de satanás, el padre le dio ropa, sandalias y un anillo. En otras palabras le dijo: «ya no serás un esclavo».

Para finalizar, el obispo enfatiza que si usted decide volver a Dios, en ese momento «habrá una fiesta en los cielos. Si tenía una vida equivocada, Dios le perdona y nosotros también le perdonamos. Solo asuma un compromiso con Dios, ahora».

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