Vicio: la destrucción del ser humano

Sea cual sea el tipo de dependencia, esta genera un atraso en la vida de quien la padece y, además, provoca una desgracia para la sociedad. Comprende cuál es la raíz de este mal y cómo ser libre de él.

Originaria del término latino vitium, la palabra vicio significa falla o defecto. En el Diccionario del Español de México se encuentra la siguiente definición: «Comportamiento o hábito de obrar mal y en contra de la virtud». Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) entiende que el vicio es una enfermedad física y psicoemocional.

Cuando se aborda este tema, es común que vengan a nuestra mente los vicios relacionados con sustancias químicas o el alcohol, ya que son los más mencionados abiertamente en la actualidad. Sin embargo, no son los únicos que llevan al ser humano a corromperse e incluso a destruirse.

Existen muchos otros tipos que, en muchas ocasiones, no son tan visibles, como el consumo de pornografía, que, debido a la facilidad de acceso a internet, incluso dificulta medir el número de adictos. Estos, por cierto, se convierten en prisioneros, cargan innumerables frustraciones y también provocan sufrimiento en las personas con las que se relacionan.

Otro tipo de vicio son los juegos de azar, que hacen que muchas personas pierdan a su familia, sus bienes, su carrera e inversiones. Existen también individuos que ya no tienen tiempo, libertad ni tranquilidad debido al uso excesivo de las redes sociales. La comida, para otras personas, es otro ejemplo, y muchas veces se utiliza como un escape frente a la ansiedad y las preocupaciones. De esta manera, lo que debería ser un placer se convierte en una compulsión.

En todos estos casos, aunque el dependiente experimente momentos de satisfacción, posteriormente termina viviendo sentimientos de culpa y tristeza.

Preguntas que debes hacerte

¿Ya te has hecho las siguientes preguntas?: ¿qué hay detrás de este comportamiento? ¿Qué hace que una persona permanezca atrapada en algo que le brinda una satisfacción momentánea y luego le causa sufrimiento, incluso cuando desea escapar? ¿Cómo se mantiene dentro de ese círculo vicioso de deseo, práctica, culpa y, después, abstinencia? ¿Cómo logra seguir practicando algo que destruye a miles de personas en todo el mundo?

Al final, no es solo el adicto quien sufre las consecuencias del vicio, sino también su familia e incluso la sociedad.

En México, el consumo de sustancias psicoactivas y las adicciones representan un desafío creciente para la salud pública y las familias. Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, el consumo de drogas ilegales en la población general aumentó de 10.6 % en 2016 a 14.6 % en 2025, lo que indica una mayor presencia de este problema en la vida cotidiana de muchas personas y sus entornos familiares.

La raíz espiritual del vicio

De acuerdo con el obispo Edir Macedo, detrás de cualquier tipo de vicio hay un espíritu y, más allá de afectar el cuerpo o la mente del dependiente, su objetivo principal es alcanzar el alma de la persona. Por eso, ese espíritu actúa en consonancia con la búsqueda que el individuo realiza para encontrar satisfacción o refugio frente a traumas y frustraciones.

Ese espíritu, cuando ve a la persona en busca de alivio, satisfacción o paz, le presenta una propuesta y, tras el primer clic, trago, calada o aspiración, entra en su vida y en su mente, provocando su destrucción.

Así es como este mal se fortalece y hace que el individuo se convierta en su esclavo.

Es justamente en ese punto, al percibir que no logra salir de esa situación, cuando la persona se desespera y, por eso, es atacada por pensamientos de desesperanza o incluso suicidas.

Entonces, ¿en dónde encontrar la solución a este problema? La respuesta está en el ámbito espiritual.

Es necesario que ocurra un cambio de espíritu. Solo el Espíritu de la Vida puede realizar esa transformación de pensamientos, actitudes y voluntades, y lograr que la víctima vuelva a conectarse consigo misma, con la vida y con quienes ama o la rodean, de manera definitiva.

Miles de personas en todo el mundo actuaron de esta forma y conquistaron ese resultado por medio de la fe. Es decir, mientras que para muchos el final de su historia fue la destrucción, la prisión o incluso la muerte, para otros significó el inicio de una nueva vida.

Tal y como sucedió con Jesús García. Él gastaba todo en alcohol y terminó con depresión, pero logró vencer el vicio que lo dominaba. Para leer la historia completa, haz clic aquí.

Busca ayuda

Si tú o algún familiar son víctimas de algún vicio, recuerda que la Universal brinda ayuda y orientación espiritual en la reunión de El Vicio Tiene Cura – Asistencia Espiritual. Este encuentro se lleva a cabo todos los domingos, a las 4 p. m. en el Templo de los Milagros: Av. Revolución # 253, col. Tacubaya. Solicita más informes en la Universal más cercana.

(*) La Universal aclara que todos los conceptos emitidos en este sitio web, así como la programación de radio y de televisión, son cuestiones de fe, en modo alguno deben ser interpretados como elementos con atribuciones terapéuticas, sin demérito de la medicina, ni de quienes la practican. NO DEJES DE CONSULTAR A TU MÉDICO.

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