La ansiedad es uno de los mayores desafíos para la fe en la actualidad. Aunque común, nunca ha ayudado a nadie; al contrario, ha sido responsable de decisiones precipitadas, rupturas de alianzas y elecciones que traen consecuencias profundas. Cuando toma el control, comienza a “dar consejos” en lugar de Dios y conduce al ser humano a errores que podrían evitarse.
Tres consejos principales, todos fundamentados en la Biblia, con aplicaciones prácticas para la vida cotidiana.
1 – No dejes que la ansiedad tome decisiones por ti
La primera advertencia proviene de Éxodo 32, cuando el pueblo, impaciente por la demora de Moisés en el monte Sinaí, decidió actuar por cuenta propia. Dominados por la ansiedad, presionaron a Aarón y construyeron un becerro de oro, atribuyéndole la liberación de Egipto.
La ansiedad nace de la impaciencia y la dificultad para confiar en el tiempo de Dios. Todos tenemos ansiedad. Unos más, otros menos. Pero nunca ha ayudado a nadie en absolutamente nada.
Cuando la persona no está bien espiritualmente, la ansiedad la domina, cegando su capacidad de discernimiento. La ansiedad ciega, solo nos lleva a cometer errores. Por eso, Dios no quiere que actuemos de forma precipitada.
Este ejemplo bíblico se repite a lo largo de la historia: Saúl perdió el reino por no esperar a Samuel (1 Samuel 13), y Sara trajo conflictos a su familia al actuar movida por la ansiedad (Génesis 16).
Dudo que la ansiedad del pasado te haya traído algo bueno. Nunca lo hizo y nunca lo hará. Cuando estás bien espiritualmente, la ansiedad viene y tú la entregas a Jesús. Entonces, tienes paz.
2 – Mantén tu alianza con Dios, incluso bajo presión
El segundo consejo proviene de Éxodo 34:9–10, cuando Dios reafirma Su pacto con el pueblo y promete hacer maravillas nunca antes vistas. Que quien vive en alianza con el Altísimo no necesita vivir dominado por el miedo, la presión o la opinión de los demás.
Cuando haces una alianza con Él, no reaccionas movido por la ansiedad, ni te dejas llevar por ataques, chismes o injusticias. Además, la madurez espiritual se manifiesta incluso en la forma de reaccionar ante quienes desean el mal. Que Dios te dé condiciones para ayudar a personas que hablaron mal de ti y para orar por quienes quisieron perjudicarte.
3 – Vive de manera que las personas vean a Dios en ti
El tercer consejo se basa en Éxodo 34:29–30, cuando Moisés desciende del monte con el rostro resplandeciente tras estar en la presencia de Dios. Mientras el pueblo había sido dominado por la ansiedad allá abajo, Moisés volvió transformado. “Todos vieron que Moisés estuvo con el Creador.”
Quien mantiene la fe, incluso en tiempos difíciles, lleva marcas visibles de la presencia de Dios. Las personas verán primero que tienes carácter, que tienes palabra, que eres de Dios. Después, lo verán bendiciéndote.
La ansiedad hace que el ser humano valore lo que no merece y desprecie lo que realmente importa, exactamente como el pueblo que cambió al Dios vivo por un ídolo hecho con sus propias manos. Dios hizo todo por ellos, pero ellos dieron valor a un dios que no hizo nada.
La promesa final del mensaje es clara: quien confía en el tiempo de Dios vivirá un año diferente.
Prosperidad con Dios
Puedes participar todos los lunes especialmente a las 7 p. m., en el Templo de los Milagros, Av. Revolución núm. 253, col. Tacubaya. O bien, acude a la Universal más cercana. ¡Te esperamos!