¿Amigo o enemigo de Dios?

Durante la meditación de hoy, el obispo Macedo explica que quien elige agradar al mundo termina convirtiéndose en enemigo de Dios

«Los que oyen la Palabra de Dios son bendecidos». Así inició el obispo Edir Macedo la meditación de este lunes 12 de enero, recordando que la Biblia no solo orienta, sino que ilumina el interior de quien la recibe con sinceridad.

Él cita el Salmo 119 para reforzar esta verdad: «La exposición de Tus Palabras imparte luz; da entendimiento a los sencillos». Según el obispo, ese entendimiento espiritual abre los ojos de la fe y permite que la persona vea la grandeza de Dios. «Que ese entendimiento abra sus ojos espirituales, para que pueda ver la grandeza de Dios y lanzarse en ella como un buzo en el océano».

El entendimiento espiritual revela la voluntad de Dios

Muchas personas se preguntan cuál es la voluntad de Dios para sus vidas. El obispo responde de forma directa: «Cuando escucha la Palabra, cuando lee, medita, tiene los pensamientos de Dios, entonces el Espíritu Santo ilumina su mente, ilumina su espíritu».

Esa iluminación espiritual, según él, da «ojos para ver lo invisible y poder para alcanzar lo imposible». Es decir, la voluntad de Dios se vuelve clara a medida que la persona comienza a pensar como Dios piensa.

Dos reinos en conflicto

Al meditar en las palabras de Jesús —«el Reino de Dios ha llegado a vosotros»— el obispo Edir Macedo explica que esa declaración presupone la existencia de dos reinos distintos. «Si existe el Reino de Dios, entonces existe el reino del diablo, el reino del mal, el reino de la maldición».

Él describe ese reino de las tinieblas como el ambiente espiritual de la ansiedad, del miedo, de la depresión y del vacío en el alma. En cambio, el Reino de Dios no viene de forma visible, sino que comienza en el interior de la persona. «El Reino de Dios empieza aquí dentro, en su mente, cuando entiende la Palabra de Dios y comienza a obedecerla».

A medida que la obediencia se convierte en práctica diaria, el Reino de Dios pasa a gobernar pensamientos, actitudes y elecciones. «Cuando está moldeado a la voluntad de Dios, pasa a vivir en la luz».

¿Amigo de Dios o del mundo?

Citando al apóstol Santiago 4:4, el obispo advierte: «¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios?». Para él, esta afirmación no habla de religión, sino de gobierno espiritual. «Aquí se trata de dos reinos: el Reino de Dios y el reino del diablo».

Según el obispo, quien elige agradar al mundo termina convirtiéndose en enemigo de Dios, pues «el mundo yace bajo el poder del maligno». Por otro lado, quien decide ser amigo de Dios naturalmente se convierte en enemigo del mundo, y eso incluye persecuciones, injusticias y rechazo.

Aun así, él refuerza que los que pertenecen al Reino de Dios no persiguen a nadie. Por el contrario, desean salvar. «El Señor Jesús dio la vida para salvar a los que están en el mundo».

La luz y las tinieblas revelan a quién pertenecemos

El obispo Edir Macedo explica que el comportamiento revela el reino en el que la persona vive. «Quien vive en el Reino de Dios tiene disposición para hacer la voluntad de Dios». En cambio, quien vive en el reino de este mundo busca solo satisfacer su propia voluntad.

Él usa una imagen simple, pero profunda: quien ama la luz disfruta de la claridad, le gusta ver dónde pisa. «Quien es luz no teme a las tinieblas». En cambio, quien vive en las tinieblas evita la luz, pues no quiere que sus obras sean expuestas.

El papel del Espíritu Santo

El obispo deja claro que el Espíritu Santo no viene para promover vanidad espiritual. «El Espíritu Santo no viene para hablar en lenguas, ni para profetizar». Él viene para conducir a la persona a la voluntad de Dios.

«Quien vive en el Reino de este mundo quiere hacer su propia voluntad. Quien vive en el Reino de Dios quiere hacer la voluntad de Dios».

Una elección diaria

La meditación concluye con una definición clara y directa: «Quien es luz no teme a las tinieblas», refuerza el obispo, recordando que la Palabra de Dios sigue siendo el instrumento que revela, guía y sostiene a todos aquellos que eligen vivir bajo el gobierno del Reino de la luz.

Obispo Macedo

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