«Trabajaba día y noche y ni para comer había»

«A pesar de trabajar sin descanso, el dinero no me rendía. Me sentía frustrado porque a veces no había ni para darle de comer a mi familia. Lo peor llegó cuando mis 2 hijas se enfermaron de gravedad; los gastos serían de cientos de miles de pesos, y no tenía cómo conseguirlos.

Desesperado, llegué a la Universal y, a través de mi fe y perseverancia, Dios sanó a mis hijas. Viendo que el Señor hace milagros, comencé a practicar Sus enseñanzas para mejorar mi economía. La respuesta fue increíble: me pagaron un dinero que me debían y al poco tiempo también recibí un gran contrato.

Desde entonces tengo un pacto de fidelidad con Dios, y Él no solo me abre puertas de trabajo, también me ayuda a aprender a realizar más servicios. Incluso me dio camionetas para laborar en otros estados y competir con empresas grandes.

Sin embargo, todo lo que tengo realmente es de Él, por eso protege mi economía y no permite carencias en mi familia.» -Orlando Hernández

Compartir este artículo
No hay comentarios