«Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárdalo y arrepiéntete. Por tanto, si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.» (Apocalipsis 3:3)
¡La Palabra de Dios es maravillosa! Cada día, ella abre el entendimiento de los Suyos y les enseña verdades profundas, que traen temor al corazón de todos los que Le sirven y quieren guardar Su Palabra. Ellos buscan hacer Su voluntad y procuran no equivocarse, examinando siempre sus deseos y pensamientos, pidiendo perdón por alguna falla cometida y vigilando para estar listos para Su venida en cualquier momento.
