Todos se lamentan

«Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora. Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.» (Romanos 8:22-23)

Todos los que no conocen a Dios viven en este mundo sin esperanza, en tinieblas, con miedo y sin saber qué les espera después de la muerte. Sin embargo, los que conocen a Dios y reciben Su Espíritu también tienen sus aflicciones aquí, en la Tierra, pero las superan mediante la práctica de Sus palabras, que les dan la absoluta seguridad de ser hijos del Altísimo y, en el porvenir, la fe de que tendrán la redención de sus cuerpos para la Morada en los Cielos.

Ester Bezerra

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