«He aquí, viene con las nubes y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él; sí. Amén.
Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios—, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso» (Apocalipsis 1:7-8).
Ese día llegará y todo ojo lo verá venir en las nubes con poder y gran gloria: el Hijo del Dios Altísimo. Entonces se lamentarán por haber rechazado al Salvador y Redentor de sus almas, y reconocerán que Él es el principio de todo y la eternidad.
La Palabra, verdad de amor anunciada a todos, separará a los buenos de los malos, para que reinen con Él por siempre en una Tierra Nueva llena de armonía.
