Su vida está en ruinas, pero no por los problemas, sino por esta razón

Su vida está en ruinas, pero no por los problemas, sino por esta razón

Por Departamento Web 2

¿Por qué algunas personas tienen su vida en ruinas? Y ¿por qué pesar de que algunos llevan tiempo en la iglesia, no ven resultado alguno? De acuerdo con lo que explicó el obispo Franklin Sanches el pasado domingo 26 de junio, esto tiene que ver con la comunión con Dios.

En el pasado, el pueblo de Israel enfrentó tres años y medio de sequía, por lo que vivían en la miseria, pues, sin agua, no hay pasto y sin él, el ganado muere. El origen de esta sequía fue porque ellos le dieron la espalda al altar de Dios y empezaron a adorar a Baal.

Abandonar el altar significa dejar la comunión con Dios, perder esa relación con Él. Pero ¿acaso por eso Él había castigado al pueblo? No, Él no castiga. Ellos sufrían las consecuencias, sin embargo, ¿cómo detener algo así? La clave está en este pasaje:

«Entonces Elías dijo a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se acercó a él. Y reparó el altar del Señor que había sido derribado. Elías tomó doce piedras conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien había venido la palabra del Señor, diciendo: Israel será tu nombre. Y con las piedras edificó un altar en el nombre del Señor […]. Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña…» (1 Reyes 18:30-34).

De acuerdo con lo que aclaró el obispo, hay dos cosas muy importantes a notar con base en lo anterior: «Lo primero que hizo Elías no fue orar, sino restaurar el altar. En otras palabras, estaba restaurando la relación con Dios. Si usted empieza a tener comunión con Dios, Él le estará guiando en todas las cosas para que pueda vencer. Si usted obedece el altar, nunca irá hacia atrás, sino hacia adelante».

Lo segundo importante es que Elías no pidió que nadie más levantara el altar. Eso ilustra que la fe no es compartida. «Si usted quiere agradar a Dios en el altar, hágalo, no espere a otra persona, no use a nadie como muleta, porque Dios quiere manifestarse a usted. Piense, en ese momento de sequía, ¿cuánto valía el agua? Más que el oro. Lo que hizo fue algo que verdaderamente representaba un sacrificio. Si no sucedía nada, la gente iba a matar a Elías. Pero la fe es así, es locura. Cuando ella es revelada, le lleva a hacer cosas que otros no tienen el valor de hacer. Por eso Dios bendice más a unos que a otros. Ese fue el caso de Elías, él hizo una cosa que, para muchos, era una locura, sin embargo, las cosas tienen que ser de la manera de Dios y no la nuestra», dijo.

Cuando las personas no tienen la revelación de la fe, titubean en el momento de hacer las cosas para Dios. No obstante, cuando la tienen, la persona actúa con certeza. Muchos no ven resultado de lo que hacen porque suben ahí para hacer lo que quieren, solo que eso no funciona. En cambio, cuando usted sube al altar para obedecer la voz de Dios, entonces, Él actuará de acuerdo con usted:

«Y sucedió que a la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde, el profeta Elías se acercó y dijo: Oh Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que he hecho todas estas cosas por palabra tuya. Respóndeme, oh Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, oh Señor, eres Dios, y que has hecho volver sus corazones. Entonces cayó el fuego del Señor, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y lamió el agua de la zanja. Cuando todo el pueblo lo vio, se postraron sobre su rostro y dijeron: El Señor, Él es Dios; el Señor, Él es Dios.» (1 Reyes 18:36-39).

Dios quiere bendecir su vida, no solo económicamente, sino reconstruir su familia; quiere que sea feliz. Pero es necesario que aprenda a obedecer la voz de la fe. La fe bíblica es una revelación y le da audacia para que luche por sus sueños. Solo que, si no tiene esa fe revelada, se desanima, hace las cosas a medias.

«Elías no hizo nada de su idea, solo obedeció lo que Dios le mandaba hacer. Y digo esto: aunque nadie crea en usted, aunque nadie lo valore, aunque todos le juzguen como un fracasado, como una fracasada, aunque todos le hagan a un lado, Dios cree en usted. Y Él quiere hacer en su vida cosas mayores, la pregunta es: ¿su altar está de pie o está en ruinas?

Recuerde, si su altar está en ruinas, no sucede nada; pero si restaura su altar y decide obedecer a Dios y tener una comunión con Él, entonces, ese fuego vendrá sobre su vida», finalizó.

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