Sobre mi sanidad de la migraña y nuestras sanidades del día a día

¿Alguna vez has pensado que un problema que se prolonga y una oración no respondida como esperábamos pueden ser una señal de que el Señor Jesús quiere tratar algo más profundo que simplemente realizar el milagro que pedimos? Yo viví esto en carne propia cuando sufría de migraña. Pasé diez años con dolores intensos y una búsqueda constante del milagro que tanto necesitaba, pero el Señor Jesús quería hacer por mí algo más que sanar mi cuerpo.

En aquel tiempo, yo no lo veía así; solo quería liberarme de esas crisis de dolor. Mientras yo pedía, Dios veía que mis hábitos de vida necesitaban cambiar: comía lo que me hacía daño, usaba la medicación incorrecta, dormía mal, cargaba con los problemas de todos, y así sucesivamente. Tuve que aprender a alimentarme correctamente, a gestionar mis emociones, a tener disciplina con los horarios, a lidiar con el estrés cotidiano de la vida y a adoptar muchos otros cambios que solo me hicieron bien.

Aun así, yo insistía en que la migraña desapareciera como por arte de magia, sin tener que hacer cambios reales, pero Dios insistía firmemente en sanarme por completo. Para Él, la sanidad del cuerpo es algo bueno, pero es muy poco. ¡Bendita perseverancia de Padre! Gracias a ella, pude conocerme mucho más. Llegué a lugares de indisciplina que dolían más que la propia migraña, pero yo no los veía.

Así que usted, que está buscando un milagro, ¡no quiera solo la sanidad! Quiera una relación continua con Dios, que le lleve a la intimidad con Él. Solo así Él revela las verdades que necesitamos escuchar. ¡Descubra conocer las raíces de su problema! ¡Sepa cuál es su parte en el proceso de sanidad! ¡Libérese de las capas de disfraces y cuestiones que le llevaron a enfermar!

Tal vez su dolor tenga una razón tan profunda que solo caminando con Dios podrá descubrirla. Y Él se complace no solo en revelarla, sino en ayudarnos a verla y tratarla. Esta publicación es un agradecimiento por los cinco años sin migraña.

Núbia Siqueira

Compartir este artículo
No hay comentarios