“Mas Tú Señor, eres un Dios lleno de compasión, y piadoso, y sufridor, y grande en benignidad y en verdad.” (Salmos 86:15 – ARC)
“Inclina a mí Tu oído, rescátame pronto; sé para mí roca fuerte, fortaleza para salvarme. Porque Tú eres mi roca y mi fortaleza, y por amor de Tu Nombre me conducirás y me guiarás. Me sacarás de la red que en secreto me han tendido; porque Tú eres mi refugio.” (Salmos 31:2-4)