«Portanto, reconoce hoy y reflexiona en tu corazón, que el Señor es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro.» (Deuteronomio 4:39)
Cuando se conoce la Palabra de Dios con una fe inteligente, el corazón late de alegría y de la certeza de que solo Él es Dios, poderoso y de un amor sin igual hacia aquellos que Lo invocan con todo su corazón, sirviéndole día y noche.
