Reyes y sacerdotes

«Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con Su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, Su Padre; a Él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén» (Apocalipsis 1:5-6).

¡El amor y el precio de Su sacrificio fueron inmensos!

Él nos hizo reyes y sacerdotes para Dios. ¡Qué maravilla! Esto nos revela cuán valiosas son nuestras almas para Él y Su deseo de tenerlas a Su lado en el Reino Celestial, ya preparado para recibir a Sus escogidos, que luchan cada día para vencer.

Ester Bezerra

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