Resistir al Espíritu Santo

«Vosotros, que sois duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos, resistís siempre al Espíritu Santo; como hicieron vuestros padres, así también hacéis vosotros.» (Hechos 7:51)

El apóstol estaba predicando las maravillas que Dios había hecho a los antepasados y se indignó ante la incredulidad del pueblo, pues, aun sabiendo que habían sido liberados de la esclavitud, tenían los oídos y los corazones incircuncisos para creer en la voz del Espíritu Santo, que los llamaba a la vida verdadera, a la condición de hijos de Dios por medio del sacrificio del Señor Jesús.

Ester Bezerra

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