«Y sucederá en aquel día que el Señor trillará desde la corriente del Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros seréis recogidos uno a uno, oh hijos de Israel. Sucederá también en aquel día que se tocará una gran trompeta, y los que perecían en la tierra de Asiria y los desterrados en la tierra de Egipto, vendrán y adorarán al Señor en el monte santo en Jerusalén.» (Isaías 27:12-13)
En estos últimos días, los hombres han tenido sed de la Palabra de Dios en sus corazones y, al escucharla, se arrepienten de sus pecados y se entregan a Él. Por ello, se convierten en escogidos del Altísimo.
El Señor está tocando la trompeta para avisarles que ha llegado la hora de prepararse, escuchar Su voz y volverse a Él. El Señor los llama al arrepentimiento para la salvación, a fin de que sean llenos de Su Espíritu y difundan Su voluntad, para que otros afligidos conozcan la verdadera vida de paz y alegría.
