Reconciliación

«Y aunque ustedes antes estaban alejados y eran de ánimo hostil, ocupados en malas obras, sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en el cuerpo de carne de Cristo, mediante Su muerte, a fin de presentarlos santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él.» (Colosenses 1:21-22).

Dios ama a todos, pero quienes viven en el pecado se vuelven Sus enemigos al practicar el mal. Su entendimiento se oscurece y termina por oponerse completamente al bien.

Cuando el Señor Jesús dio Su vida, lo hizo para reconciliar a los pecadores con el Padre, haciéndolos santos, sin mancha e irreprensibles. La fe en Su sacrificio los conduce a la redención por medio de Su sangre.

Ester Bezerra

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