«El que ofrece sacrificio de acción de gracias me honra; y al que ordena bien su camino, le mostraré la salvación de Dios.» (Salmos 50:23)
Ofrecer sacrificios de alabanza con los labios agrada mucho al Señor Dios, pero lo que Él más desea es una conducta intachable: una vida justa, lejos del pecado y disciplinada de acuerdo con Su Palabra. Eso es lo más importante para el Señor y lo que Él espera de Sus escogidos. Solo así Su Nombre es santificado.