El pasado domingo 31 de mayo se llevó a cabo la reunión mensual de obreros y discípulos. En esta ocasión, el núcleo del mensaje estuvo guiado por un documental que reflejó la vida, la fe y la resiliencia de los pastores que sirven en Ucrania, un país marcado por 4 años de guerra. Esta realidad les dejó a los presentes una lección contundente: aunque no todos se encuentren en una guerra física, en el plano espiritual todos enfrentan en una guerra diaria donde es vital permanecer alerta contra los ataques del mal.
La necesidad del Espíritu Santo
El testimonio de los pastores en el frente de batalla les recordó que, para servir en la obra de Dios, primero la obra debe ser hecha en el interior de la persona. El Pastor Rafael Bagatoli relató cómo el llamado de Dios cambió sus metas personales, haciendo que perdieran sentido en comparación con el propósito divino.
«A partir del momento que usted tuvo un encuentro con Dios, el bautismo con el Espíritu Santo, Él colocó adentro de usted este deseo de salvar», destacó el pastor Rafael en Ucrania.
Por ello, la mayor señal de tener la presencia de Dios es el fin del egoísmo. Quien tiene Su Espíritu ya no vive para sí mismo; ahora quiere dar, anhela que otros conozcan al mismo Dios, pues siente una profunda compasión por aquellos que sufren y anhela que los demás reciban la misma paz, transformación y salvación que un día lo alcanzó. La Palabra de Dios no puede quedarse estancada en el siervo mientras haya multitudes intentando llenar el vacío de su alma con vicios o falsas creencias.
«De los cuales el mundo no era digno»
Al analizar Hebreos 11, se hizo una distinción, por un lado, la Biblia exalta tanto a los hombres que realizaron grandes hazañas y conquistaron reinos, como a los que sufrieron persecución, azotes y cárceles por amor al Evangelio. Dios los coloca en el mismo nivel de honra. Lo que hace grande a un siervo ante los ojos del Creador no es la magnitud de sus conquistas materiales, sino su disposición de entregarse, sacrificarse y renunciar a la comodidad por amor a Él y a las almas.
Los pastores que permanecen salvando vidas en medio de los peligros de la guerra encarnan perfectamente el espíritu de Hebreos 11:38: son personas de las cuales el mundo no era digno.
Vencer la resistencia y los conflictos internos
Posterior al video, se compartió un mensaje que confrontó a aquellos que, por temor, dudas, desánimo o conflictos internos, han resistido la voz de Dios durante mucho tiempo. Sin embargo, el ser capacitado para la obra no depende de las facultades o talentos humanos, sino del poder del Espíritu Santo. Él actúa como un fuego consumidor que destruye cualquier flaqueza y otorga la fortaleza y el valor necesario para avanzar.
Un llamado, una respuesta: «Heme aquí»
Así como en el pasado Dios contaba con los héroes de la fe, hoy Él quiere contar contigo para llevar alivio a los deprimidos, adictos y familias destruidas por todos los rincones del mundo.
Ante eso, quienes tienen miedo por el futuro, deben recordar cómo la promesa del Altísimo se ha cumplido en la vida de los pastores en Ucrania y, así como Él sostuvo y suplió milagrosamente a Sus siervos en plena guerra, de la misma manera cuidará y suplirá las necesidades de quienes obedecen Su voz. La obra no es de los hombres, le pertenece al Señor y Él respalda y cuida a quienes envía.
La reunión concluyó con una invitación a responderle a Dios a la pregunta: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?».
Haciendo eco de las palabras del profeta Isaías, el desafío actual para cada obrero y discípulo es presentarse de forma consciente y decidida ante el Altar, diciendo: «Heme aquí, envíame a mí. Estoy dispuesto a que Dios me use donde sea».
