¿Qué hacer cuando solo pierdes y nunca ganas?

¿Qué hacer cuando solo pierdes y nunca ganas?

Por Departamento Web 2

¿Sabes cómo superar desafíos, traumas y un pasado doloroso y, además, volverte invencible?

Perder se ha convertido en un hábito para muchas personas y es tan frecuente en sus vidas como peinarse o cepillarse los dientes.

Coleccionistas de fracasos, muchos se ven presionados por los problemas y tienen la sensación de que nunca ganarán. Porque, desde que tienen uso de la razón, ven la destrucción entrar en su vida sin pedir permiso.

Por ejemplo, hay quienes solo tienen pérdidas, a pesar de tener varios diplomas; los que firman un contrato de trabajo que ya esperan ser despedidos; los que ven el sueño de tener su propio negocio devorado por las deudas; otros que sienten que su salud se pierde con cada diagnóstico de una nueva enfermedad; e incluso aquellos que ven que la familia se derrumba debido a las adicciones o traiciones.

Esta vida que no evoluciona parece una constante para muchas personas, y en medio de este escenario, erróneamente concluyen que deben darse por vencidas. Sin embargo, cuando una persona alimenta la Fe, las pérdidas que tiene ya no son las mismas porque lo que comienza a perder, de hecho, es el miedo a enfrentar problemas y, así, comienza a tener victorias. Esta victoria, proporcionada por la fe, se menciona en 1 Juan 5:4: «Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe».

Vencer y no ser vencido

En este pasaje bíblico vemos que es posible vencer al mundo por la Fe, pero ¿quién tendría ese perfil de invencible, como un superhéroe que, por cierto, ni siquiera existe? El verdadero ganador es en realidad real y es formado por el propio Espíritu de Dios. De ahí la razón de mencionar que el nacido de Dios vence al mundo entero, ya que esta condición solo puede venir de Alguien como Él.

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Sabemos que para que alguien nazca de una persona es necesario que sea engendrado por ella, como explicó el obispo Renato Cardoso. «Solo un ser de una especie puede engendrar otro ser de la misma especie. Nunca verá a una leona engendrar a un elefante, por ejemplo, porque los leones solo pueden engendrar leones. Lo mismo ocurre con el ser humano. No nace automáticamente de Dios, sino de otro ser humano», dijo.

Por eso, hay una distinción entre ser una criatura y ser hijo de Dios. El obispo aclaró cómo una persona nace de Dios: «Cuando una persona abandona la vieja vida a cambio de un renacimiento. Dios engendra una nueva vida y, así, se convierte en Su hijo, con Su ADN espiritual, con Su carácter y también con Su autoridad». Esta condición se encuentra en Juan 1:12-13: «Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios».

El obispo también explicó por qué este tipo de persona se vuelve invencible: «el que nace de Dios es una extensión de Él en este mundo. Como el refrán: “hijo de tigre, pintito”. Entonces, el nacido de Dios no solo vence un problema hoy y mañana es vencido por él. Es invencible como Dios y las cosas que no aún no ha vencido es porque el juego no ha terminado».

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Lo vale todo

En una publicación en sus redes sociales, el obispo Edir Macedo dijo que no hay mayor gloria en este mundo que nacer de Dios. Y que el bautismo con el Espíritu Santo da testimonio del Nuevo Nacimiento: «Cuando una persona nace del Espíritu Santo, es una nueva criatura, entonces, se vuelve hija de Dios».

Reforzó que los que vencen al mundo no son los que profesan una religión, sino los que tienen una vida con Dios. Por eso muchos incluso superan las dificultades, pero no son invencibles. «Jesús le dijo a Nicodemo (Juan 3), un hombre religioso, que si no nacía de agua y del Espíritu, no entraría en el Reino de Dios. Esto es lo que marca la diferencia entre las vidas de las personas que creen y las que piensan que creen pero están postrados espiritualmente».

También advirtió que «esta es también la causa de su fracaso y de que usted siempre pierda. Puede que haya salido victorioso en los logros materiales, pero no en los espirituales. Por supuesto, nadie gana durmiendo: vencemos en las luchas. Cuando animamos a las personas a buscar el Espíritu Santo, es para que lleguen a conocer a su Padre».

¿No vale la pena recibir el Espíritu Santo? Lo vale todo. Solo los nacidos de Dios tienen vida eterna. Si Dios es eterno, Sus hijos también lo serán», finalizó el obispo Macedo.

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