¿Qué es ser una mujer de Dios?

¿Qué es ser una mujer de Dios?

Por Departamento Web 2

Ella debe ser capaz de pasar por cualquier dificultad, cualquier injusticia y aún así mantener la fe

Ser una mujer de Dios no es ser una mujer común. Es nadar en contra de la corriente.

Cuando usted se convirtió, era como si fuera la persona más feliz del mundo. Y probablemente sus expectativas eran que a partir de ese momento viviría en un lecho de rosas.

Creía que sería fácil porque conocía a Dios, porque sus amigas eran de la iglesia y siempre estaría tratando con personas de la misma fe. Pero, no es del todo así… Y en este caso, ¿qué debe hacer? ¿Desesperarse, llorar, decir que no esperaba ese tipo de actitud, reacción, debilidad, decepción de aquella amiga, obrera o esposa de pastor?

En cambio, amiga mía, si quiere ser una mujer de Dios en estos días, tiene que ser dura. ¿Y sabe qué es ser dura? Es pasar por cualquier situación, es ser criticada, humillada, incomprendida, juzgada, víctima de la injusticia y aún así permanecer de pie.

¿Cuántas mujeres no han desistido de la fe, no han exigido una cierta «justicia» de Dios, mientras que la fe demanda exactamente eso de nosotras? La fe demanda que pasemos situaciones difíciles y aún así nos mantengamos de pie. El Señor Jesús pasó por todo eso y mucho más; todo lo que hemos pasado no es ni un ápice de lo que Él pasó. Tenía todas las razones para desistir, porque era y es Santo. Él no tenía defectos, como nosotros, y siempre les estamos exigiendo perfección a las personas. Él era perfecto y no esperaba la perfección de nadie.

¿Se acuerda de Pedro? Cuando dijo que iría a la muerte con Jesús, Él no le gritó a Pedro, no le habló mal, no lo insultó, diciendo que sabía que lo negaría. Al contrario, entendía y entiende. No esperaba y no espera nada de nadie. Eso es ser fuerte. Por supuesto, es excelente disfrutar de las oportunidades que Dios nos concede, pero estas cosas no pueden hacernos dependientes.

Si no tiene una amistad, si no tiene a su pastor cerca, si no tiene a la obrera, su atención… Entonces, ¿cuál es el problema? Si usted es de Dios, no le harán falta.

Para ser una mujer de Dios hoy en día, debe ser dura; debe ser capaz de pasar por cualquier dificultad, cualquier injusticia y aún así mantener la fe.

Por Ester Bezerra

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