Así como ignorar síntomas afecta la salud, ignorar señales en la vida amorosa conduce a problemas que pudieron evitarse. Las relaciones suelen mostrar alertas claras —comportamientos repetidos, malas decisiones y conflictos constantes— que muchos pasan por alto. Detectarlas es esencial para entender por qué una relación no avanza o se desgasta.
El problema no empieza en el otro, sino cuando la persona sigue solo lo que siente e ignora las señales. Las relaciones fracasan cuando no se atienden las advertencias evidentes y cuando uno se niega a mirarse a sí mismo.
Cuando aparecen las señales y se ignoran
Muchos, desde el inicio del noviazgo, perciben señales de que no deben seguir, pero las ignoran y actúan por emoción. Con el tiempo, los problemas aparecen.
No es Dios quien permite los fracasos amorosos. Él intenta alertarnos, pero muchos prefieren ignorarlo y seguir su propia voluntad.
Antes de esperar que una nueva relación sea diferente, es necesario reconocer que el elemento común en todas las relaciones fallidas es uno mismo. Sin autoevaluación, se repiten errores, se eligen parejas inadecuadas y se aceptan relaciones que no edifican.
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La carencia emocional también es una alerta: cuando los estándares son bajos, cualquier atención parece suficiente, y la persona termina unida a parejas que no aportan y con las que no puede ser ella misma.
Por ello, antes de vivir con tu pareja, quizás sea mejor tomarte un tiempo para conocerla mejor. Celos, agresiones físicas y verbales, u otras señales negativas no disminuyen viviendo bajo el mismo techo. Es mejor detectar los comportamientos dañinos a tiempo.
Para quien está en una relación: el diagnóstico comienza en casa
Se necesita humildad para escucharse mutuamente y ajustar comportamientos. Cuando hay una queja recurrente, allí es donde debe ponerse la atención. Quien desea mejorar necesita aprender a escuchar. Un error fatal es transferir la culpa a tu pareja: enfocarse solo en los fallos del otro no produce ningún cambio. El verdadero cambio empieza cuando uno se mira a sí mismo.
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Pequeñas señales, grandes problemas
Actitudes que aparentemente parecen inofensivas, como críticas constantes o necesidad de control, con el tiempo pueden dañar la relación. Pequeños conflictos suelen revelar problemas más profundos, cuya raíz muchas veces es el orgullo: aunque sabe lo que necesita hacer, no lo hace. Saber no cambia nada. Lo que cambia es ponerlo en práctica.
El orgullo y la inseguridad suelen ir juntos: la necesidad de controlar nace del miedo, y por protegerse, la persona termina atacando.
En resumen:
- Ignorar las señales tiene un costo emocional alto
- Relaciones saludables requieren autoevaluación constante
- El orgullo y la falta de escucha impide cambios reales
- La humildad es la base de la sanidad emocional
Cambiar la vida amorosa no comienza intentándolo otra vez con alguien nuevo, sino cambiándose a uno mismo.
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Enero es «El Mes del Diagnóstico en la Vida Amorosa», para que descubras las señales y veas qué te está perjudicando y así lo resuelvas y sanes para ser pleno en esta área.
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