«En casa eran pleitos y escasez; a veces no teníamos ni para comer. Aunque mi papá tenía buenos negocios, su vicio por el alcohol hizo que todo se viniera abajo. Estábamos tan mal que llegué a tomar remedios para dormir; mi mente no tenía descanso. Pensaba que sería mejor estar muerta, porque eso no era vida.
En ese entonces ya conocía la Universal, pero, a pesar de que iba, no me entregaba realmente a Dios. Sin embargo, cuando ya no pude más, decidí buscarlo con sinceridad. Como mi entrega fue total, Él me dio Su Espíritu; aquella experiencia fue un parteaguas: comencé una nueva vida y mi familia se fue transformando.
No quería estancarme en la miseria, así que coloqué en práctica las enseñanzas divinas. No solo puse a Dios como prioridad, también fui fiel en mi conducta, siendo honesta, responsable y dando lo mejor de mí. Tras hacer una prueba con Él, las puertas comenzaron a abrirse: el dinero rinde, hay ideas para seguir prosperando y nos libra del mal.
Dios me dio ocho locales comerciales, un terreno, un huerto de pitahaya, y he podido realizar sueños que antes parecían imposibles, como viajar. Además, tengo un matrimonio feliz y una vida transformada. Todo lo que tengo es gracias a Él.» -Obdulia Carrillo
🟡 Hay esperanza
Cuando la tristeza se vuelve constante y la mente no encuentra descanso, muchas personas sienten que están luchando en silencio.
Si estás pasando por un momento así, te invitamos a participar en las reuniones en busca del Espíritu Santo en el Templo de los Milagros, en Av. Revolución # 253, col. Tacubaya, CDMX. El horario especial es a las 10 a. m. A través de la fe, es posible encontrar paz interior y renovar las fuerzas.
También puedes consultar el horario de la reunión en la Universal más cercana a tu domicilio: localiza.universal.org.mx
(*) La Universal aclara que todos los conceptos emitidos en este sitio web, así como la programación de radio y de televisión, son cuestiones de fe, en modo alguno deben ser interpretados como elementos con atribuciones terapéuticas, sin demérito de la medicina, ni de quienes la practican. NO DEJES DE CONSULTAR A TU MÉDICO.
