Ser espiritual es mucho más que tener conocimientos bíblicos, pertenecer a una religión, denominación o frecuentar una iglesia.
Ser espiritual es tener vida con el Padre celestial en todo momento y lugar, independientemente de dónde estemos, con quién estemos y de qué estemos haciendo. Es vivir conectado a Él en espíritu:
- Pensando en las cosas de lo Alto, del Cielo (Colosenses 3:1).
- Reflexionando en lo que nos enseña en Su Palabra
- Autoevaluándonos para ver si estamos superando nuestros límites
- Aprendiendo de nuestros errores y de los errores de los demás
- No dejándonos manipular por las redes sociales, los medios de comunicación, las costumbres o manías personales
El fruto de permanecer en el Señor Jesús es maravilloso.
Ser espiritual es ser feliz, tener la conciencia (mente) ligera, paz en el corazón (alma), disposición y vitalidad (cuerpo). Es estar bien con nosotros mismos, en equilibrio con lo que hacemos, en cómo lo hacemos y para quién lo hacemos.
Por eso el Mesías Jesucristo afirmó:
«Yo Soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de Mí nada podéis hacer. Si alguno no permanece en Mí, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman» (Juan 15:5-6).
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Cuidar nuestra vida espiritual es cuidar la base principal de nuestra existencia, sobre la cual se edifican todas las demás áreas: amorosa, física, familiar y económica. Solo así alcanzamos la superación, el éxito y la verdadera felicidad (lee Mateo 7:24-27).
¿Cuáles son las señales de una vida espiritual debilitada?
Cuando vemos a alguien sin equilibrio, con miedo, inseguro, afligido, amargado, desanimado, violento o con traumas, a causa de situaciones en otras áreas de su vida, podemos detectar que su comunión con el Padre celestial no está bien. Esa persona necesita desarrollar su fe y espiritualidad practicando las enseñanzas del Mesías.
«Si permanecéis en Mí, y Mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho. En esto es glorificado Mi Padre, en que deis mucho fruto, y así probéis que sois Mis discípulos» (Juan 15:7-8).
Aquí te dejo tres fundamentos para que seas fuerte espiritualmente:
- Hablar con Dios y meditar en Su Palabra diariamente: la Biblia es alimento para el alma y guía para la vida.
- Usar la fe de forma práctica: no quedarse solo en la teoría o en el ambiente de la iglesia. La fe debe vivirse en casa, en el trabajo, en la vida pública y civil.
- Buscar, adorar al Espíritu Santo, y conversar con Él: trátalo como una persona real, cercana, que te guía y fortalece.
Di en voz alta: ¡Heme aquí, Señor Espíritu Santo, enséñame y úsame hoy más que todas las veces anteriores para Tu gloria!
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