Por qué el Espíritu Santo es esencial para sanar el alma

En la meditación matinal de este martes 20 de enero, el obispo Edir Macedo explicó que ser una bendición, tal como Dios le dijo a Abraham, significa recibir al Espíritu Santo. Según él, quien es bautizado con el Espíritu de Dios se convierte automáticamente en una bendición, pues el propio Dios pasa a habitar en esa persona.

De acuerdo con el obispo, el Espíritu Santo no se recibe por casualidad ni por suerte. Es concedido a quienes lo buscan con sinceridad, sed y decisión. «Quien busca, encuentra; y a quien llama, se le abre la puerta», recordó basándose en las Sagradas Escrituras.

La Palabra de Jesús cura las heridas del alma

Al citar Lucas 15, el obispo Macedo destacó que los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús no para pedir bendiciones materiales, sino para escuchar Su Palabra. Esto porque, como explicó, «las palabras de Jesús son espíritu y vida» y tienen poder para restaurar las heridas más profundas del alma.

Según él, los traumas, injusticias, abusos y dolores emocionales no afectan el cuerpo físico, sino el alma. Por eso, solo la Palabra de Dios es capaz de curar completamente esas marcas sin dejar cicatrices.

El Espíritu Santo transforma el interior y el exterior

El obispo señaló que las personas emocionalmente heridas manifiestan ese dolor en su comportamiento, temperamento e incluso en su semblante. Aunque alcancen éxito material, su alma continúa enferma.

Sin embargo, al recibir al Espíritu Santo, la persona experimenta una transformación profunda. Según él, «se convierte en una nueva criatura», pues sus actitudes, palabras y pensamientos comienzan a mostrar que Jesús está vivo dentro de ella.

Creer es entregarse totalmente a Dios

Durante la enseñanza, el obispo Macedo hizo una clara distinción entre «dar crédito» y «creer». Según él, creer significa entregarse por completo, mientras que «dar crédito» implica actuar con reservas, entregarse «por partes».

Y con Dios esto no funciona, porque «Él no nos da el Espíritu Santo por medida», enseñó, afirmando que Dios concede Su plenitud solo a quienes se rinden completamente.

Esa entrega, explicó el obispo, no tiene que ver con bienes materiales, sino con la propia vida. Solo así la persona se convierte en un testigo vivo de la resurrección de Jesús.

Invitación al reencuentro con Dios

Al final del mensaje, el obispo invitó a las personas apartadas, frías en la fe o espiritualmente perdidas a participar en la Santa Cena de la Reconciliación, que se llevará a cabo este domingo 25 de enero en todas las Universal.

Durante la invitación, recordó la parábola de la oveja perdida y destacó que hay alegría en el cielo cuando un pecador se arrepiente. «Dios tiene interés en habitar dentro de ti», afirmó.

Lee también: ¡No formaré parte del 84 %!

Compartir este artículo
No hay comentarios