¿Por qué Dios no me quita las pruebas?

No siempre somos libres de las pruebas, pero Dios siempre las usa para formar nuestro carácter.

Las pruebas pueden presentarse en nuestra vida por diferentes razones:

  • Por nuestros propios errores
  • Por los errores de los demás
  • Por las fuerzas del mal

Cuando enfrentamos una prueba, podemos (y como cristianos debemos) sacar beneficios de ella, porque de esta manera:

  • Ejercitamos la fe
  • Maduramos la confianza
  • Fortalecemos la esperanza

En las pruebas hay dos posibles reacciones en una persona:

  • Se desespera: se vuelve nerviosa (violenta), negativa (espera lo peor) e indefinida (no sabe lo que quiere). De esta manera desprecia su fe, su confianza y su esperanza en Dios.
  • Confía: Se mantiene pacífica (tranquila), positiva (con motivación propia), orientada (sabe lo que puede hacer). De esta manera decide ejercitar su fe, madurar su confianza y fortalecer su esperanza en Dios.

Cuando decidimos hacer lo correcto en medio de las pruebas, impactamos y bendecimos a quienes nos rodean, por ejemplo:

  • El esposo que persevera → motiva a su esposa a seguir y servir a Jesús.
  • Los padres que perseveran → inspiran a sus hijos a buscar y servir a Jesús.

«Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas» (Santiago 1:2).

Las pruebas no son sin sentido; no son un accidente ni un castigo, sino un terreno fértil donde Dios trabaja en lo más profundo de nuestro carácter.

Espero que esta reflexión te haya ayudado a entender lo que el Espíritu Santo nos revela en Santiago 1:2-4, donde se nos recuerda que la prueba produce paciencia, y la paciencia nos lleva a la madurez espiritual.

Así que ahora ya lo sabes: en medio de las pruebas, tengamos gozo.

Voy a dejar aquí estas tres referencias bíblicas sobre las pruebas, para que profundices tu reflexión sobre el tema:

  • El oro en el fuego (1 Pedro 1:7): así como el oro se purifica en el horno, la fe se purifica en la prueba.
  • El atleta en la carrera (Hebreos 12:1): la disciplina y la resistencia se forman en la competencia, no en la comodidad.
  • El árbol junto a las aguas (Jeremías 17:7-8): aunque venga la sequía, sus raíces profundas le permiten mantenerse verde.

Consideremos las pruebas como motivo de gozo, a causa de los beneficios que esas experiencias nos traen, como la formación del carácter, la madurez espiritual y la perseverancia de la fe. ¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!

Obispo Julio Freitas

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