Permita que Dios moldee su vida

¿Ya pensó lo que los montes y arbustos han sufrido por el calor y el frío extremos? El viento, además, aúlla fuerte y sin tregua todos los días. Aun así, el paisaje no cambió, las zarzas no desaparecieron… Todo, día tras día, va siendo lentamente moldeado y, por qué no decirlo, embellecido.

Como un árbol torcido, curvado, pero verde. Una rareza en el paisaje desértico y terroso. Usted puede no considerarlo bonito, pero glorifica a Dios así, siendo lo que fue llamado a ser. Honra a Dios cuando asume su identidad, independientemente de lo que piensen de él. Tal vez nadie lo haya admirado, o nadie lo haya fotografiado, pero no lo necesita, pues su Creador lo ve y lo aprueba.

Entonces, reflexionando… En la caminata de la vida, ya fui destruida y reconstruida varias veces, en los desiertos que atravesé. Y aquí estoy. Aprendí que es mejor no resistirse, porque la obra de Dios es perfecta. Él destruye para construir algo mucho mejor. Ningún sufrimiento que me demolió fue para mi mal.

Así que, en lugar de resentirse, pelear, resistirse, disimular y tratar de remendar los pedazos para volver a ser igual a lo que no era bueno, ¿qué tal dejar que Dios haga algo nuevo, algo que verdaderamente lo santifique?

¿Vamos a permitir que el Señor nos moldee? Puede doler. Puede dejarnos aparentemente «feos» por fuera. ¡Pero todo lo que viene de Él es bueno y eterno!

Núbia Siqueira

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