«Todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento tiene un banquete continuo. Mejor es lo poco con el temor del Señor, que el gran tesoro donde hay turbación» (Proverbios 15:15-16).
El hombre en pecado lleva una vida oprimida y sin razón para vivir, marcada por tristeza, dolor y sufrimiento, mientras que aquellos que hacen la voluntad de Dios viven la alegría de la salvación.
Vivir lejos del pecado, por temer a Dios, es mejor; esa condición se convierte en la mayor riqueza del hombre y, aún más, en su tranquilidad.
