Esperar que todo sea diferente en nuestra vida amorosa o familiar sin cambiar nada es autoengañarse. El cambio necesita comenzar de dentro hacia fuera. Pero para alcanzar esa transformación, el primer paso es hacer un diagnóstico de nuestra vida: saber cómo está nuestro interior, detectar los síntomas y reunir diversos datos que nos ayuden a entender cuál es el problema y de dónde viene, para así poder buscar una solución.
Aunque después de identificar el problema lo más lógico parezca ser buscar una solución, la primera barrera a vencer será la dificultad para admitir nuestros errores, nuestras fallas y la necesidad de cambiar o mejorar. Sin embargo, resistirse al diagnóstico solo retrasa la solución del problema.
Por eso, toma una decisión para alcanzar resultados diferentes: participa en la Terapia del Amor durante el «Mes del Diagnóstico en la Vida Amorosa», y tendrás la oportunidad de hacer un diagnóstico sobre ti mismo.
«Examinemos nuestros caminos y escudriñémoslos, y volvamos al Señor.» Lamentaciones 3:4
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