«Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a santificación. Por consiguiente, el que rechaza esto no rechaza a hombre, sino al Dios que os da su Espíritu Santo.» (1 Tesalonicenses 4:7-8)
Dios ideó un plan para sacarnos de la inmundicia y de las tinieblas en las que nos encontrábamos, al enviar a Su Hijo para pagar por nuestros pecados e iluminar nuestras mentes con Su Palabra, para que así pudiéramos alcanzar la salvación y convertirnos en Sus hijos en Su Reino por toda la eternidad.
Y quien ignora Su sacrificio y el de Su Hijo, Le ofende profundamente y no comprende la fe ni el verdadero amor; por eso, aquellos que Le rechazan no entrarán en Su Reino, pues ya están condenados al fuego eterno en el infierno, con el diablo y todos sus seguidores.
