«… de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales.» (1 Corintios 2:13)
Cuando se habla de la Palabra de Dios con sabiduría humana, solo hay información que no salva; pero, cuando se transmite mediante la enseñanza del Espíritu Santo, trae vida y paz, no confusión ni dudas, pues nos libera del pecado y nos lleva a la eternidad.
Son palabras que expresan, para cada uno, Su voluntad.
