«El de corazón descarriado se saciará de sus caminos, pero el hombre bueno estará satisfecho con el suyo. El simple todo lo cree, pero el prudente mira bien sus pasos.» (Proverbios 14:14-15)
Los que escuchan la voz del hombre terminan perdidos y decepcionados con sus malas elecciones, y se postran ante dolores y sufrimientos. Sin embargo, los que prestan atención a la voz de Dios quedan satisfechos con sus vidas al hacer Su voluntad. En cambio, quienes la ignoran creen en el hombre perverso y maldito, el cual los lleva a la perdición en el pecado.
