Padres e hijos: ¿cómo dar cariños y límites?

Padres e hijos: ¿cómo dar cariños y límites?

Por Departamento Web 2

Educar a los hijos nunca fue fácil. Muchos padres sensatos tienen la misma duda: ¿cómo interactuar con los adolescentes y niños con cariño y, al mismo tiempo, establecer límites seguros y necesarios?

La psicóloga Clarice Meyrelles señala que «muchas situaciones pueden llevar a los padres a cuestionar si están haciendo “lo correcto”. Los niños no vienen con un manual de instrucciones y no existen fórmulas mágicas que solucionen malos comportamientos o problemas emocionales de la noche a la mañana».

 Aun sin manual, hay algo que ayuda mucho, según Clarice: el autoconocimiento de los padres así como su manera de educar, lo que los psicólogos llaman estilo parental. «Este es el conjunto de comportamientos y actitudes de los padres y todo el clima existente en una relación padres e hijos, incluyendo la expresión corporal, el tono de voz, el buen o mal humor y las prácticas usadas más frecuentemente. Los dos factores determinantes que combinados definen el estilo parental son la capacidad de respuesta (afecto y desarrollo) y la exigencia (reglas y límites)», dijo.

Clarice explica que hay cuatro estilos parentales bien definidos: el autoritario, en el que los padres imponen muchos límites, pero ofrecen poco afecto; el permisivo, en el que hay pocos límites y mucho afecto; el negligente, en el que faltan límites y afecto, y el participativo, en el que los padres imponen límites y ofrecen mucho afecto. El estilo participativo es considerado el mejor, ya que permite que el niño desarrolle la autoestima y reconozca sus capacidades y deberes.

La psicóloga enfatiza que, por más que un estilo parental permanezca, algunos padres mezclan dos o más. «Además de eso, la madre puede tener un estilo y el padre, otro. También sucede que con un hijo usted es más exigente o amoroso que con el otro. Lo importante es tener como referencia el estilo participativo, buscar ser muy exigente y riguroso con las reglas, pero también muy afectivo y participativo en cada fase del desarrollo del hijo, además de estar preparado para desvíos de ruta necesarios».

Generaciones diferentes

El obispo Renato Cardoso entiende esos desvíos de ruta. Él aclara que «los niños de ahora están en un mundo totalmente diferente del de sus padres», y que las «fórmulas» antiguas pueden no ser adecuadas para esta generación. «Ser hijo o padre en este siglo es uno de los mayores desafíos que tenemos. Muchos lo han intentado y fallaron».

Por eso, él y su esposa, Cristiane Cardoso, destacan la importancia de equilibrar el exceso de críticas hacia los hijos, ya que eso puede generar adultos inseguros. «La voz de nuestros padres se queda con nosotros toda la vida. Por eso, el padre y la madre necesitan observar la manera en que hablan con sus hijos, porque esa voz se queda con nosotros en todos los momentos hablando algo negativo o positivo», dijo el obispo. También señaló que ningún hijo viene con un manual, pero es importante buscar instrucciones.

Estilos parentales

Autoritario: Son padres con reglas y límites muy rígidos en busca de obediencia y control. Ellos consideran poco la opinión y los sentimientos de su hijo, no permiten su participación en decisiones y elecciones; además, tienen dificultad para demostrar afecto y participar en las actividades de su hijo. Los hijos de padres con este estilo suelen tener buen desempeño escolar y pocos problemas de conducta, pero son sumisos, con habilidades sociales pobres, baja autoestima y altos índices de depresión, ansiedad y estrés.

Negligente: Son padres muy confusos, que dejan a su hijo «libre», no establecen reglas ni se involucran en sus asuntos.  No le dedican el tiempo o interés necesario para su educación. Sus hijos tienen problemas afectivos, conductuales y de desarrollo, con tendencias antisociales desenvueltas por la búsqueda desesperada de amor y atención. Ellos tienen bajo desempeño escolar, alto nivel de estrés y depresión y creen que nunca serán amados. Ese estilo es el que tiene los peores resultados.

Permisivo: Padres con bajo nivel de exigencia, que le permiten casi todo a sus hijos, cumplen sus caprichos y les ofrecen cosas y recompensas en exceso. Ellos consideran las opiniones y deseos de sus hijos, pero dejan sus propias opiniones a un lado. Además, tienen dificultad para decir «no» y miedo de no ser amados por los niños. Los hijos de padres permisivos tienen mal desempeño escolar, comportamiento antisocial y aprenden que amar es ser cuidado sin ofrecer nada a cambio. Ellos valoran demasiado el aspecto material y se consideran incapaces de realizar algo por sí mismos.

Participativo: Los padres presentan muchas reglas y exigencias, pero también dan mucho afecto y participan en los asuntos de sus hijos. Exigen obediencia, pero consideran la opinión de ellos y los hacen participar de decisiones y elecciones. Están disponibles para jugar, ayudar con las tareas, elogiar y valorar. Demuestran orgullo por sus hijos y le dedican tiempo a la familia. Los niños de padres participativos tienen los mejores resultados. Entienden qué es el respeto mutuo y que su comportamiento tiene consecuencias. Se sienten valorados, amados y les gusta la vida. Tienen la autoestima adecuada, menor nivel de estrés y depresión. Son niños más optimistas y con habilidades sociales.

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01 de Agosto: Ayuno de Daniel


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