«Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárdalo y arrepiéntete. Por tanto, si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.» (Apocalipsis 3:3)
Lo que se ha oído y recibido de la Palabra de Dios debe ser siempre recordado como instrucciones y reprensiones de un Padre amoroso.
Es necesario que se produzcan cambios y transformaciones de vida para la salvación de quienes Lo buscan y obedecen con temor a Su Palabra. Porque se sabe que, en cualquier momento, Él vendrá a buscar a los Suyos, y es necesario estar limpio y preparado para la repentina venida del Señor Jesús, para así llevarlos, como prometió, al Reino de los Cielos.
