No mintáis

«Pero ahora desechad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, lenguaje soez de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, puesto que habéis desechado al viejo hombre con sus malos hábitos» (Colosenses 3:8-9)

Aquel que ha nacido de nuevo mediante el bautismo de arrepentimiento se despoja de todo: de la ira, del enojo, de la malicia, de la maledicencia y de las palabras vergonzosas. Por ser una nueva criatura, ya no miente. Su manera de pensar y de actuar es diferente, pues encuentra gozo en santificar el Nombre de su Señor.

Ester Bezerra

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