No intentes justificarte culpando a otro

No intentes justificarte culpando a otro

Por Departamento Web 2

El error es fruto de una elección. Por eso, asumirlo demuestra buen carácter y temor al Altísimo

¿Ubicas esa situación en la que dos o más niños están jugando y uno de ellos termina haciendo algo malo e intenta justificarse culpando a su amigo? Muchas mujeres han actuado así diariamente y, por eso, no mejoran ni cambian su situación.

Cada vez que cometen un error, ellos se justifican con base en el comportamiento de los demás, pero esa no es la mejor actitud que uno puede tomar: asumir tus actos, así como las consecuencias, es esencial en la vida de un cristiano.

En el segundo libro de Samuel, de la Biblia, puede verse eso con claridad. El rey David asumió que todo lo que pasó fue a causa de sus errores y no por venganza de Dios o mala intención de las personas que estaban a su alrededor.

Por otro lado, Absalón, hijo del rey David, intentó justificar su forma de actuar por el error de su padre, pero por eso fue repudiado ante los ojos del Señor. Todo es una decisión que tomas en tu interior. Todos los días decidimos qué hacer, incluso delante de los malos ejemplos y situaciones: si vamos a actuar igual o diferente de eso. Dios no acepta esas justificaciones por errores en lo que otras personas han hecho.

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Toda persona tiene libre albedrío para hacer y decir lo que quiera. Dios no interfiere en esas elecciones. No obstante, frente a un error, es necesario que ella asuma lo que hizo, pues así agradará a Dios y tendrá su misericordia. Cualquier error que cometas, tú lo cometiste. Por lo tanto tú decidiste hacerlo. Fue una cosa que quisiste hacer. Pudiste haber tenido unos pésimos padres, un pésimo hogar e incluso haber convivido con pésimas personas y aún así no equivocarte.

Aun en Babilonia, en donde no había buenos ejemplos, Daniel decidió obedecer a Dios y no fallar. Él no usaba las circunstancias para ir en contra de Él.

Y  cuando haces eso —cuando usas las circunstancias, a las personas o los malos ejemplos— muestras tu debilidad de carácter. Nosotros vemos el temor a Dios en el momento de la dificultad en el momento del miedo.

El temor de Daniel al Creador hizo que él no fallara, aún cuando tenía motivos y ejemplos humanos para eso. Una persona que usa el miedo, la tentación o los problemas para fundamentar sus fallas demuestra que no tiene temor a Dios. No obstante, la decisión de vivir para hacer lo que es correcto y de asumir los propios actos genera cambios, aprendizajes y una vida mejor. Entre tantos ejemplos bíblicos, Daniel, Job y Noé no fueron en contra de Dios, sino que confiaron en lo que creían y en Su voluntad. Y así es como tenemos que actuar.

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