«No había dolor que no hubiera experimentado»

«Mi papá me golpeaba tanto que llevo cicatrices, y, como si eso no fuera suficiente, fui víctima de un abuso. Al crecer, me junté, pero mi expareja me abandonó con nuestras hijas y pasamos carencias; una vez tomé comida de la basura. Mi frustración la sacaba contra mi hija; e intenté acabar con nuestras vidas.

No había un dolor que no hubiera experimentado, y los demás notaban el odio que sentía, incluso me decían: “Tienes que perdonar”, pero yo no podía.

No obstante, en la Universal recibí de Dios el amor que siempre anhelé y por primera vez escuché: “Tú eres valiosa”. La paz que sentí la quise siempre dentro de mí, y comprendí que llegaría cuando el Espíritu Santo llenara mi interior.

Pasé un proceso fuerte para liberarme de rencores y sufrimientos. Pero confié en Su Palabra porque no quería volver a ser humillada. Hoy que Él está en mi vida soy una Silvia diferente, me siento segura y feliz. Con mis hijas tengo una bonita relación y me hacen sentir amada.

Aunque parecía imposible perdonar todo el daño, hoy no me causa dolor, al contrario, quisiera ayudar a quienes me lastimaron para que tengan una vida plena con el Señor.» -Silvia Salvador

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