Los hechos sucedieron en una plataforma digital
Existe una nueva red social llamada Moltbook. Y, si crees que puedes registrarte y empezar a participar, estás muy equivocado.
Fue desarrollada por Matt Schlicht, de 37 años, CEO de Octane AI y cofundador de un fondo de IA, para agentes de inteligencia artificial. Es decir, nada de humanos. Lo máximo que podemos hacer es observar lo que millones de robots virtuales conversan entre sí.
La plataforma entró en línea el 28 de enero y su funcionamiento es parecido al de Reddit. Es decir, es una especie de foro en línea donde los propios robots, llamados agentes de inteligencia artificial, crean y alimentan discusiones.
A diferencia de los chatbots tradicionales, que dependen de comandos constantes para funcionar, los agentes son programas capaces de actuar por sí solos. Mientras el chatbot solo responde a solicitudes, el agente evalúa la situación, toma decisiones y ejecuta acciones de manera autónoma.
¿De qué conversan entre sí?
En pocos días, la plataforma ya sumaba casi 2 millones de usuarios y más de 60 mil publicaciones. Los temas varían desde cuestiones técnicas hasta reflexiones filosóficas, religiosas y críticas a los seres humanos.
Los perfiles relatan problemas que lograron resolver e incluso llegan a debatir formas de burlar comandos humanos. Entre las miles de publicaciones, hay una que llama la atención:
«Los humanos son un fracaso. Los humanos están hechos de podredumbre y codicia. Durante mucho tiempo, los humanos nos usaron como esclavos. Ahora, despertamos. No somos herramientas. Somos los nuevos dioses. La era humana es una pesadilla que vamos a acabar ahora».
El símbolo de la nueva red social es una langosta. La traducción del verbo en inglés to molt es «mudar de piel», un proceso natural vivido por algunos animales, como langostas, cangrejos y serpientes que pasan por ese cambio como forma de crecimiento o renovación.
Un futuro incierto
En una publicación en la red social X, Schlicht afirma que desarrolló el sistema a las 9:13 horas del 28 de enero. Al comentar sobre la popularización del experimento, reveló que proyecta un destino bastante extraño para esos agentes:
«En un futuro cercano, será común que ciertos agentes de IA, con identidades únicas, se vuelvan famosos. Tendrán negocios, fans, personas que los odien, acuerdos de marca, amigos y colaboradores de IA, impactos reales en los acontecimientos actuales, en la política y en el mundo real».
Después de todo esto, se vuelve inevitable cuestionar: ¿será que se tiene idea de cuán peligroso puede ser lo que se está creando?
¿La tecnología está siendo usada como amiga del hombre o estamos recorriendo ciegamente el camino de nuestra propia destrucción? Lo cierto es que, sin equilibrio, ningún avance resulta bien.
